A pocos días de que se instale el nuevo periodo legislativo, el presidente Daniel Noboa ha intensificado sus acciones para asegurar el respaldo político dentro de la Asamblea Nacional. En una reciente reunión con sus legisladores electos, Noboa afinó estrategias destinadas a fortalecer su posición y garantizar apoyo a su gestión. Este encuentro ocurre en un contexto político marcado por la fragmentación de bloques y la urgente necesidad de construir acuerdos sostenibles.
El movimiento Acuerdo Democrático Nacional (ADN), liderado por el presidente, ha incrementado su presencia parlamentaria, superando en número a la bancada de la Revolución Ciudadana, principal fuerza opositora. Según declaraciones del propio Noboa, ADN cuenta ahora con 69 legisladores, lo que lo convierte en el bloque más grande del nuevo Parlamento. Este crecimiento posiciona al oficialismo con ventaja para impulsar su agenda.
No obstante, contar con una mayoría no asegura gobernabilidad. La nueva Asamblea enfrenta un escenario de transición en el que aún no se han consolidado alianzas firmes ni una agenda legislativa clara. Roger Celi, coordinador del Observatorio Legislativo, advierte que la coyuntura política marcará el rumbo del Legislativo, pues muchos de los proyectos de ley pendientes no han tenido avances significativos.
En este panorama, la capacidad del presidente para negociar y generar consensos será determinante. La relación con los bloques minoritarios, independientes y legisladores que se han separado de sus partidos será clave para viabilizar reformas y proyectos. Asimismo, la percepción ciudadana sobre la eficacia de su administración influirá en la estabilidad de su base de apoyo.
