Este martes 14 de mayo de 2025, en el Palacio Legislativo, se instaló la nueva Asamblea Nacional del Ecuador, compuesta por 151 legisladores que ejercerán funciones durante el periodo 2025-2029. El incremento de curules, en comparación con los 137 del periodo anterior, responde al crecimiento poblacional registrado en el último censo. La sesión inaugural, iniciada a las 10:00, marcó el comienzo de un nuevo ciclo político, y el primer gran reto: la elección de las principales autoridades del Legislativo.
Tanto Acción Democrática Nacional (ADN), movimiento liderado por el presidente Daniel Noboa, como Revolución Ciudadana (RC), fuerza del correísmo, llegaron a esta jornada sin haber alcanzado un acuerdo claro sobre quién ocupará la presidencia de la Asamblea. El bloque de ADN7 posee 66 curules, lo que los convierte en actores determinantes, pero también en rivales sin mayoría absoluta. Esta situación obligó a ambos lados a negociar alianzas, en medio de un clima político todavía polarizado tras las recientes elecciones.
Entre los posibles candidatos de ADN se mencionaban nombres como Anabella Azín, madre del actual presidente, y Niels Olsen, exministro del sector turístico, quien finalmente resultó electo. RC5 no hizo pública su carta fuerte para presidir la Asamblea. Luisa González, excandidata presidencial por esta organización, ha mantenido un discurso crítico y distante luego de los comicios, lo cual añade incertidumbre a las negociaciones internas del bloque.
Olsen, guayaquileño de 37 años, fue mocionado por su compañera de Bancada de ADN por la provincia de Manabí, Valentina Centeno, para que ejerza la Función Legislativa, lo cual ocurrió tras imponerse en una votación de 80, superando así los 77 necesarios.
Además de la elección de autoridades, este día definirá el tono de trabajo legislativo para los próximos cuatro años. Con una Asamblea más numerosa y diversa, se prevén nuevas dinámicas de poder, especialmente porque buena parte de los legisladores de ADN proviene de otras agrupaciones políticas. Esta mezcla de procedencias políticas podría afectar la cohesión interna del bloque oficialista.
El contexto en que se instala esta nueva Asamblea está marcado por la expectativa ciudadana. La gente espera respuestas concretas ante problemas urgentes como la inseguridad, la crisis económica y la necesidad de reformas estructurales. Sin una mayoría clara, el futuro legislativo dependerá de la capacidad de diálogo entre los bloques, algo que muchos consideran indispensable para garantizar la gobernabilidad en esta nueva etapa.
En tanto los legisladores se preparan para ocupar sus curules, el país observa con atención lo que ocurrirá en esta primera sesión. El rumbo político del Ecuador podría definirse a partir de los acuerdos —o desacuerdos— que se construyan hoy dentro del pleno.
Los asambleístas para el nuevo período son:
Asambleístas nacionales

Azuay

Bolívar

Cañar

Carchi

Chimborazo

Cotopaxi

El Oro

Esmeraldas

Galápagos

Guayas

Imbabura

Loja

Los Ríos

Manabí

Morona Santiago

Napo

Orellana

Pastaza

Pichincha

Santa Elena

Santo Domingo de los Tsáchilas

Sucumbíos

Tungurahua

Zamora Chinchipe

Asambleístas del exterior

