Como consecuencia de la actual escalada de violencia que enfrenta Ecuador, la inseguridad también se ha trasladado a las carreteras, impactando severamente a quienes se dedican al transporte en sus distintas modalidades.
Según datos proporcionados por el Ministerio de Transporte y compartidos por Napoleón Cabrera, presidente de la Confederación de Transporte Terrestre del Ecuador, existen 25 rutas viales catalogadas como zonas críticas en cuanto a seguridad. Estas vías, en un 90%, se dirigen hacia la costa del país, especialmente hacia Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo, donde se concentran los mayores niveles de criminalidad.
Cabrera señaló que el eje vial más riesgoso en lo que va de 2025 es el de Quevedo, donde recientemente la Policía estableció un punto de control fijo.
Para abordar esta situación, el 19 de mayo de 2025 se reactivó en Guayaquil la mesa de seguridad, en la que se compartió información entre representantes del transporte y los ministerios del Interior, Gobierno y Transporte. Cabrera considera que este esfuerzo conjunto permitirá establecer mecanismos de respuesta inmediata, como controles estratégicos conjuntos entre la Policía y las Fuerzas Armadas.

Como parte de esta estrategia, se desplegarán 124 patrulleros de la Policía a lo largo de los tramos más inseguros, con vigilancia permanente durante las 24 horas.
“Adicionalmente, hay un aporte de USD 5 millones que entregará la Agencia Nacional de Tránsito (ANT) a la Dirección Nacional de Tránsito para la adquisición de otra flota de 140 patrulleros. Esperamos que estas medidas contribuyan a mejorar la situación”, aseguró en una entrevista con el medio Radio Pichincha.
Durante el año pasado, 16 conductores fueron asesinados, de acuerdo con datos del gremio. Además, cientos enfrentan extorsiones diarias. Grupos criminales exigen pagos mensuales de entre USD 3.000 y USD 5.000 a cambio de permitirles seguir operando sin inconvenientes.
No obstante, la mayoría evita denunciar estos delitos ante la Fiscalía por temor a represalias o para salvaguardar a sus familias.
“Establecer una estadística exacta sobre cuántos conductores o propietarios han sido extorsionados es muy difícil, porque muchos prefieren no denunciar. Muchos de ellos son conductores y no propietarios, y temen perder su empleo o incluso su vida al regresar a zonas peligrosas”, alertó Cabrera.
La inseguridad afecta a todos los tipos de transporte, siendo el de carga y pasajeros los más expuestos. Los delitos más frecuentes incluyen robos de vehículos —como taxis, camionetas y buses turísticos—, asaltos a pasajeros en transporte urbano e interprovincial, y hurto de mercadería en el transporte pesado.
En semanas recientes, transportistas del Carchi organizaron una manifestación para exigir mayor presencia de las autoridades, debido a los riesgos diarios que enfrentan y las grandes pérdidas económicas que sufren por la delincuencia.
“Los compañeros están siendo atacados y extorsionados al cruzar el eje vial de Quevedo, ya que transportan mercadería proveniente de Colombia y deben entregarla en la zona costera”, declaró el dirigente. También se realizó una asamblea que reunió a representantes de todas las modalidades del transporte, en la que participaron más de 1.200 transportistas que manifestaron su preocupación y exigieron respuestas urgentes.
En el ámbito del transporte urbano, Guayaquil enfrenta la situación más grave. Desde el 1 de mayo, las rutas de buses 49 y 114 suspendieron operaciones debido a extorsiones por parte de bandas delictivas. Ambas rutas prestaban servicio en Flor de Bastión, dentro del conflictivo distrito Nueva Prosperina.

Por su parte, en el transporte interprovincial, varias rutas han sido recortadas o sus horarios ajustados para evitar pasar por zonas de alto riesgo.
Durante los primeros cuatro meses de 2025, Ecuador registró 3.087 muertes violentas, lo que supone un aumento del 58,22 % respecto al mismo periodo del año anterior, cuando se contabilizaron 1.951 homicidios intencionales. Entre las víctimas se encuentran también los conductores, que poco o nada pueden hacer para evitar los asaltos. El caso más reciente ocurrió el 19 de mayo, cuando un chofer fue asesinado luego de estacionar su bus y llegar a su casa en Isla Trinitaria, al sur de Guayaquil.
El 1 de mayo, un grupo de supuestos delincuentes atacó una unidad de la línea 49 que circulaba por el bloque 7 de Flor de Bastión. En este incidente, el conductor salió ileso, pero una mujer de 54 años que acababa de abordar el bus recibió un disparo en la cabeza y murió al instante. Por otro lado, en Quito, el pasado 15 de mayo, hombres armados asaltaron con violencia una unidad de transporte público que cubría la ruta Pifo – Río Coca, dejando dos personas heridas. Estos hechos son solo algunos ejemplos de una problemática que se ha extendido por todo el país.
Finalmente, en la actualidad, Ecuador registra un promedio de 25 asesinatos diarios, en medio de una crisis de seguridad sin precedentes.
Fuente: Radio Pichincha (sitio web)
