Los jubilados afiliados al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) piden al Gobierno un aumento urgente de las pensiones más bajas del país, que actualmente oscilan entre $225 y $450, alegando que estos montos son insuficientes para cubrir los costos básicos de vida en medio de la creciente inflación y la escasez de personal médico.
Durante una conferencia de prensa ofrecida por representantes de la Confederación Nacional de Jubilados y Pensionistas de Montepío del Ecuador (CNJE), varios de sus integrantes expresaron su frustración por la falta de avances en las reformas a la seguridad social, prometidas desde hace tiempo. Argumentan que, si bien los precios de los alimentos, los medicamentos y el transporte han aumentado constantemente, los pagos mensuales de jubilación permanecen estancados y desconectados de la realidad económica de Ecuador.
Los jubilados también critican a la actual administración por ignorar las fallas estructurales del sistema del IESS, como los retrasos en los pagos, la insuficiencia de suministros médicos en los hospitales afiliados y la creciente ineficiencia en la prestación de servicios. Muchos advirtieron que, si no se toman medidas, se producirán protestas y acciones legales.
Rosario Muñoz, portavoz de los jubilados, instó al presidente Daniel Noboa a cumplir su compromiso público de mejorar las pensiones. “Escuchamos atentamente sus promesas. Ahora pedimos diálogo y medidas concretas”, afirmó, enfatizando que las personas mayores no deben ser tratadas como algo secundario en la política nacional.
Además de las demandas económicas, los pensionistas también exigen reformas legislativas para proteger el fondo del IESS de la interferencia política y la mala gestión. Proponen la creación de un organismo de supervisión independiente y un proceso consultivo que involucre tanto a la sociedad civil como a expertos técnicos.
Si bien funcionarios del Ministerio de Trabajo han acusado recibo de la petición, no se ha programado una respuesta formal ni una reunión. Mientras tanto, el movimiento de jubilados está ganando fuerza en redes sociales y entre los trabajadores más jóvenes, preocupados por sus futuras prestaciones.
Este creciente malestar pone de manifiesto un problema profundo en el sistema de pensiones de Ecuador, donde la financiación inadecuada, los cambios demográficos y los débiles controles institucionales amenazan la sostenibilidad del apoyo a la jubilación para las generaciones futuras.
