Luego de que Dominique Serrano, el asambleísta más joven (19 años) de ADN, fuera centro de la polémica tras ser visto haciendo garabatos en plena fiscalización de los contratos de Progen, se dará una investigación disciplinaria por la acción. El momento, captado en vídeo, se viralizó rápidamente y generó repudio en redes sociales.
El comportamiento de Serrano ocurrió durante una sesión de la Comisión de Transparencia de la Asamblea, donde se evaluaban inversiones energéticas por más de 149 millones de dólares, en el marco del caso Progen. Usuarios en X calificaron su actitud de falta de respeto y de mínima preparación.
ADN, su propio partido, presentó una queja formal ante el Consejo de Administración Legislativa (CAL), impulsada por Valentina Centeno, señalando una violación a normas de comportamiento parlamentario e imagen institucional.
El Observatorio Legislativo también se pronunció, citando el episodio como un síntoma de la informalidad y la debilidad en los criterios de selección de candidatos. El politólogo Roger Celi, afirmó que este caso subraya la necesidad de legislación sobre formación y ética política.
La denuncia ante el CAL plantea que Serrano habría infringido el artículo 169 de la Ley de Función Legislativa, catalogándolo como falta administrativa leve, pues atentó contra la seriedad de la Asamblea.
Mientras el debate continúa, Serrano aún no ha ofrecido una declaración. Su silencio, sin embargo, no ha detenido el clamor ciudadano, ya que muchos exigen que se defina un precedente y se refuerce la responsabilidad de los legisladores en temas de alta relevancia nacional.
El caso de Serrano reaviva interrogantes sobre la calidad del actual legislativo, especialmente la presencia de jóvenes representantes sin experiencia previa. Con la investigación en curso, la Asamblea enfrenta la oportunidad de reforzar sus normas éticas y restaurar la confianza pública en sus instituciones.
