Una red compuesta por reclusos extorsionaba desde un centro penitenciario en Guayaquil; cuatro personas fueron capturadas tras operativos ejecutados en Manabí y Guayas.
Integrantes de la Fuerza de Investigación Anticriminal (FICE) de la Policía Nacional lograron desmantelar una estructura delictiva conformada en su mayoría por internos, quienes realizaban extorsiones a comerciantes y pescadores desde una cárcel ubicada en la ciudad de Guayaquil, según informó este miércoles 23 de julio de 2025 la institución.
Un ciudadano en Manta, ciudad perteneciente a la provincia costera de Manabí, denunció haber recibido llamadas y mensajes intimidatorios por parte de individuos que le exigían elevadas cantidades de dinero para no atentar contra su integridad ni la de sus seres queridos.
Tras esta denuncia, los agentes realizaron varios allanamientos en esa localidad y capturaron a una mujer identificada como Ana L., quien, junto con tres internos recluidos en un centro penitenciario de Guayaquil, participaba en la extorsión a propietarios de negocios y también a trabajadores del sector pesquero.
Durante la intervención en el pabellón donde se encontraban los otros integrantes de la red, se incautaron cuatro dispositivos móviles utilizados para cometer estos delitos.
Los reos fueron identificados como Patricio V., Erwin M., y Wilson Y., todos con antecedentes judiciales por delitos como tráfico de drogas y asesinato, entre otros.
“Los delincuentes no tienen escondite. Seguimos trabajando”, afirmó el ministro del Interior, John Reimberg, a través de su cuenta en la red social X, en referencia a este caso.
Los cuatro implicados fueron trasladados a las instalaciones correspondientes para iniciar su respectivo proceso judicial, indicó la Policía.
Las cárceles están directamente relacionadas con la crisis de violencia que colocó al país como el de mayor índice de homicidios en Latinoamérica durante 2023, lo que llevó al presidente, Daniel Noboa, a ordenar la militarización del sistema penitenciario a partir de comienzos de 2024.
Finalmente, desde entonces, el país también se encuentra bajo un “conflicto armado interno” declarado por Noboa, con el objetivo de enfrentar a las bandas del crimen organizado, que además del narcotráfico, han optado por la extorsión y el secuestro como métodos para obtener mayores recursos económicos.
