El alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, inauguró la primera Unidad de Protección Especializada para Víctimas de Abuso Sexual de la ciudad, ubicada en el barrio La Atarazana. Ubicado dentro de la Casa Guayaca, el nuevo centro municipal fue diseñado para brindar apoyo especializado a niños, niñas y adolescentes sobrevivientes de violencia sexual, lo que representa un gran avance para abordar una crisis pública que había sido ignorada durante mucho tiempo.
La unidad ofrece servicios integrales y gratuitos, incluyendo representación legal, terapia psicológica, atención pediátrica, terapia del habla, espacios recreativos y apoyo a mujeres víctimas de violencia doméstica. Las autoridades destacaron que su estructura fue diseñada para prevenir la revictimización y garantizar una atención integral durante todo el proceso de recuperación de cada víctima.
En la inauguración, el alcalde Alvarez destacó la urgencia de la iniciativa, citando datos nacionales que muestran casi 250.000 violaciones sexuales denunciadas en los últimos cinco años, de las cuales el 25 % ocurrió solo en Guayaquil. Calificó esta como la primera respuesta municipal real a un problema sistémico que las administraciones anteriores habían ignorado durante mucho tiempo.
Pedro Granja, asesor de política criminal de la Alcaldía, agregó que un niño es abusado sexualmente en Guayaquil cada tres horas. Criticó la inacción de los Gobiernos anteriores y afirmó que el nuevo centro contará con equipos multidisciplinarios capacitados para manejar casos complejos con cuidado y profesionalismo.
Andrea Giler, presidenta de la junta directiva de la EP DASE, explicó que la unidad guiará a las víctimas a lo largo de todo el proceso legal, desde la presentación de denuncias hasta la conclusión del juicio. Añadió que su misión es romper el ciclo de impunidad que ha silenciado a muchas sobrevivientes durante años.
Esta nueva unidad de protección llena un vacío de larga data en los servicios públicos. Hasta ahora, Guayaquil carecía de un centro unificado y de tiempo completo donde las sobrevivientes de violencia sexual, especialmente las menores, pudieran acceder a asistencia legal, médica y psicológica en un solo lugar. La puesta en marcha fue ampliamente elogiada por defensores de los derechos de la infancia y organizaciones sociales.
Con el centro ya en funcionamiento, la Municipalidad de Guayaquil reforzó su compromiso con los derechos humanos y la prevención de la violencia de género e infantil. Las autoridades lo describieron como un modelo replicable para otras ciudades, que demuestra cómo los servicios coordinados y centrados en las víctimas pueden restaurar la dignidad, la justicia y la esperanza.
