El alcalde de Vinces, Alfonso Montalván Cerezo, confirmó mediante un comunicado público que se encontraba recluido en un centro de detención en Cuenca, cumpliendo una condena de 10 días de prisión por conducir bajo los efectos del alcohol. El incidente, ocurrido el 26 de julio, había permanecido oculto al público durante varios días hasta que la creciente especulación en redes sociales impulsó al alcalde a romper su silencio. Montalván reconoció su situación legal, calificándola de «lección de vida» y ofreciendo disculpas públicas a los habitantes de Vinces.
La situación se descontroló después de que medios locales y plataformas en línea comenzaran a circular rumores sobre la inexplicable ausencia del alcalde. La confusión inicial y la falta de comunicación oficial generaron especulaciones, incluyendo afirmaciones de que había huido del país. En respuesta, Montalván publicó un video desde Cuenca, negando dichas afirmaciones y afirmando enfáticamente: «Estoy en Cuenca, no he salido del país». Enfatizó su compromiso con la transparencia y afirmó que cualquier información relevante sobre su estado debería provenir directamente de él.
Según los registros judiciales y confirmados por varias fuentes periodísticas, Montalván fue detenido y sometido a una prueba de alcoholemia que indicó que había excedido el límite legal de alcohol. Un juez local le impuso una multa junto con la detención de 10 días, de acuerdo con las normas de tránsito ecuatorianas. La sentencia del alcalde comenzó a regir poco después del incidente, aunque ni la municipalidad ni el propio alcalde informaron al público hasta varios días después.
Las críticas aumentaron cuando se reveló que el Concejo Municipal de Vinces había aprobado un permiso de vacaciones para Montalván mientras cumplía su condena, lo que planteó dudas sobre la transparencia y la ética administrativa. Si bien legalmente permisible, la maniobra fue percibida por muchos como un intento de enmascarar la gravedad del suceso. Se informó que concejales y funcionarios del gobierno local desconocían el verdadero motivo de la solicitud de permiso.
En su mensaje, Montalván expresó su gratitud a quienes lo apoyaron durante su detención, afirmando que los momentos difíciles revelan «el valor que uno tiene para tanta gente». También advirtió que algunos podrían usar el episodio para dañar su reputación con narrativas falsas. Sin embargo, la reacción pública ha sido diversa, y muchos ciudadanos de Vinces exigen rendición de cuentas y una comunicación más clara a sus líderes electos.
Este caso genera un debate en Ecuador sobre los estándares de conducta que se esperan de los funcionarios públicos. Expertos legales señalaron que, si bien el castigo fue apropiado y se ajustó a la normativa legal, la demora en la divulgación socavó la confianza pública. Los defensores de la transparencia señalaron que los servidores públicos no solo deben cumplir con la ley, sino también mantener una comunicación abierta con sus electores, especialmente cuando enfrentan consecuencias legales.
Se espera que el alcalde Alfonso Montalván sea liberado este 2 de agosto, tras cumplir su condena. Concluyó su declaración reiterando su arrepentimiento y prometiendo no repetir el error. Queda por ver si este incidente tendrá consecuencias políticas a largo plazo, pero sin duda ha ensombrecido su administración y ha abierto un debate sobre la rendición de cuentas en los cargos públicos, así cómo la interrogante de ¿cómo puede utilizar celular desde prisión?
