Este 1 de agosto, Humberto Cholango, expresidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) durante los años 2011 y 2014, fue detenido a su llegada al aeropuerto de Viru Viru en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Cholango, quien viajaba para participar en un evento internacional sobre derechos y soberanía indígena, fue impedido de ingresar al país bajo pretextos legales poco claros. El incidente despertó la preocupación inmediata de organizaciones sociales y del expresidente boliviano Evo Morales, quien denunció el acto como una violación de las normas internacionales y la dignidad indígena.
Según diversas medios de comunicación bolivianos, Cholango fue retenido durante varias horas por las autoridades migratorias sin justificación clara ni cargos formales. Finalmente, se le negó la entrada y se le obligó a permanecer en la zona de tránsito. Morales, ahora una figura influyente en los círculos políticos bolivianos, exigió una explicación al Gobierno actual de Luis Arce, y exigió respeto a los líderes indígenas regionales, afirmando que la detención de Cholango tenía motivaciones políticas.
La Conaie respondió con rapidez, emitiendo un comunicado público condenando el incidente e instando a Bolivia a aclarar sus acciones. La organización calificó el acto de arbitrario e incomprensible, especialmente dado el reconocimiento internacional de Cholango y su compromiso de larga data con la defensa de los derechos indígenas. El grupo afirmó además que este trato sienta un precedente preocupante para la libre circulación de líderes en América Latina.
En Ecuador, el suceso repercutió en las esferas política y diplomática. Varios líderes indígenas como Leonidas Iza y Salvador Quishpe, expresaron su preocupación por el aparente maltrato a un ciudadano ecuatoriano en el extranjero. La opinión pública en redes sociales, sospecha que las críticas previas de Cholango a las políticas extractivistas tanto en Bolivia como en Ecuador podrían haber influido en su detención.
El Ministerio de Gobierno boliviano guardó silencio durante gran parte del día, emitiendo posteriormente un breve comunicado indicando que el ingreso de Cholango «no cumplía con los protocolos administrativos». Sin embargo, expertos legales argumentaron que la vaguedad del lenguaje no justificaba la detención, y algunos la interpretaron como una medida para limitar la influencia política regional considerada inoportuna.
Grupos de derechos humanos y organizaciones indígenas de Perú, Chile y Colombia expresaron su solidaridad con Cholango. Las redes sociales se llenaron de mensajes exigiendo transparencia y solicitando una investigación sobre lo que muchos consideran la criminalización del liderazgo indígena. El incidente reavivó el debate sobre los desafíos que enfrentan los líderes indígenas al abordar la interacción política transfronteriza.
