En medio de una crisis carcelaria que sigue escalando, las autoridades
decidieron reubicar a 87 internos que estaban en el centro penitenciario de
Machala. Esta medida se tomó luego de una serie de hechos violentos que
incluyeron una masacre con más de 30 fallecidos y un intento de fuga durante
la jornada electoral del 16 de noviembre.
El traslado se ejecutó con un fuerte despliegue militar y policial, que rodeó el
perímetro del penal para garantizar que el proceso se realizara sin
contratiempos. Los reos fueron llevados a una prisión en Guayaquil, como
parte de una estrategia más amplia del gobierno para contener la violencia
entre bandas dentro del sistema penitenciario.
Todo comenzó la madrugada del 9 de noviembre, cuando miembros del grupo
Sao Box asesinaron a cuatro integrantes de Los Lobos, su antigua
organización aliada. Horas después, 27 reclusos de Sao Box aparecieron
muertos, presuntamente asfixiados por sus compañeros de celda, en lo que se
presume fue una represalia directa.
Según versiones oficiales, los disturbios habrían sido una reacción a los
traslados forzados hacia la nueva cárcel de máxima seguridad en Santa Elena,
conocida como la Cárcel del Encuentro. Aunque aún no está terminada su
construcción apenas supera el 40%, ya ha recibido a los 300 internos
considerados más peligrosos del país, incluidos líderes de estructuras
criminales.
Este nuevo centro penitenciario fue concebido como una respuesta urgente a la
violencia sistemática que ha cobrado la vida de más de 600 personas privadas
de libertad desde 2021. Sin embargo, su implementación ha generado
tensiones internas que siguen desatando episodios de extrema violencia.
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