Las organizaciones kichwas de Imbabura, unidas en CHIJALLTA FICI y UNORCAC, repudiaron la presencia de los legisladores del movimiento oficialista ADN, en la sesión del pleno de la Asamblea Nacional realizada este viernes 28 de noviembre en Ibarra, al considerar que su asistencia constituye un agravio, una falta de respeto y una burla hacia los pueblos indígenas locales.
Según su comunicado, durante el paro nacional de 2025 Imbabura fue escenario de “heridos, mutilaciones, torturas, persecución y asesinatos” a causa de la represión estatal, y lamentan que la Asamblea permaneciera en silencio, sin exigir responsabilidades ni respaldar a las víctimas.
Las organizaciones también criticaron que la sesión incluyera entregas de condecoraciones y reconocimientos como parte de lo que califican de “mercadeo político” y “despilfarro de recursos públicos”, mientras asuntos urgentes como la desnutrición infantil, la explotación laboral agrícola y la carencia de infraestructura educativa siguen sin solución.
En su pronunciamiento afirmaron que los legisladores de ADN carecen de autoridad moral para presentarse en territorio indígena, aunque hicieron explícito que no rechazan a los asambleístas del bloque Revolución Ciudadana (RC), con quienes mantuvieron un diálogo y expresaron respeto.
Además recordaron que la Asamblea no respondió a las necesidades históricas de Imbabura, tales como atención a la desnutrición infantil, garantía de derechos laborales en el agro, mejoras en escuelas rurales y urbanas del sector popular; para ellos, sino que el pleno fue más bien una maniobra simbólica que ignora la realidad profunda de las comunidades.
Por ello declararon que continuarán en resistencia y defensa del territorio con la consigna “¡Kaypimikanchik! Imbabura no se vende, Imbabura resiste”, ratificando su compromiso por dignidad, unidad y lucha hasta lograr condiciones justas para sus pueblos.
Desde la Asamblea, el presidente del organismo, Niels Olsen, respondió que todos los ciudadanos tienen derecho a expresarse y defendió la sesión como una acción para llevar la política “cerca de la gente”, destinada a reactivar Imbabura tras los estragos del paro nacional.
