El sistema de pagos instantáneos PIX, creado por el Banco Central de Brasil, quedó en el centro de una nueva disputa comercial entre Estados Unidos y el país sudamericano, luego de que Washington anunciara un arancel del 25% para una amplia variedad de productos brasileños.
La medida fue justificada por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), que sostiene que el respaldo del Estado brasileño a PIX genera una ventaja competitiva frente a empresas privadas del sector financiero, entre ellas Visa y Mastercard.
En respuesta, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva rechazó esas afirmaciones y defendió a PIX como una política pública destinada a reducir los costos de las transacciones, ampliar el acceso a los servicios financieros y fortalecer la independencia tecnológica de Brasil.
Desde su implementación en 2020, PIX se ha consolidado como el principal método de pago del país. Solo en 2025 procesó cerca de 6,7 billones de dólares en operaciones y las proyecciones indican que para 2028 concentrará aproximadamente el 50% del comercio electrónico brasileño.
El conflicto también se extiende al ámbito digital. Estados Unidos cuestiona las iniciativas de Brasil para regular el contenido de las grandes plataformas tecnológicas, en un contexto marcado por la creciente tensión política previa a las elecciones presidenciales brasileñas previstas para octubre de 2026.
Diversos analistas y medios internacionales consideran que Washington ha incorporado temas relacionados con la soberanía digital y financiera de Brasil dentro de su estrategia comercial. Incluso, un editorial de The Guardian sostiene que tanto la regulación de plataformas digitales como el sistema PIX han sido utilizados como argumentos para justificar las recientes medidas.
Expertos señalan que los sistemas nacionales de pagos fortalecen la autonomía económica de los países al reducir la dependencia de redes financieras internacionales controladas por compañías extranjeras.
Mientras Estados Unidos afirma que busca garantizar una competencia justa para sus empresas, Brasil insiste en que PIX es un instrumento clave para su economía y su soberanía digital, y anticipó que responderá a las medidas mediante los canales diplomáticos y multilaterales.
