Los gastos de la atención privada pueden alcanzar los USD 3.500 mensuales. La falta de medicamentos y las demoras en el sistema público dificultan el acceso oportuno a diagnósticos y tratamientos oncológicos.
Las dificultades para acceder a medicamentos y recibir atención oportuna en el sistema público de salud están llevando a familias ecuatorianas a asumir elevados gastos para enfrentar el cáncer. Según un comunicado difundido el 20 de octubre de 2026 por organizaciones de pacientes, mantener un tratamiento oncológico en el sector privado puede costar entre USD 2.000 y USD 3.500 al mes.
Estos valores representan entre cuatro y siete salarios básicos unificados, establecidos en USD 482 para 2026. El monto final depende del tipo de cáncer y de la terapia requerida. La quimioterapia y los medicamentos complementarios pueden costar entre USD 1.500 y USD 3.500 mensuales, mientras que los tratamientos dirigidos y la inmunoterapia pueden alcanzar entre USD 3.000 y USD 6.000 al mes. A estos gastos se suman consultas, exámenes y otros procedimientos especializados.
La situación se vuelve más compleja cuando los hospitales públicos no disponen de los fármacos que necesitan los pacientes. En estos casos, algunas familias deben comprarlos por su cuenta, mientras que otras se ven obligadas a endeudarse o esperar hasta que los medicamentos estén disponibles.
Un estudio realizado entre enero y julio de 2026, con la participación de 320 pacientes en Ecuador, evidenció dificultades para obtener diagnósticos dentro de la red pública. De acuerdo con Paola Oña, representante de la Fundación Abrazo Amazónico, cerca del 80 % de las personas encuestadas acudió a servicios privados para recibir su diagnóstico inicial debido a los tiempos de espera.
En las zonas periféricas, el estudio encontró que todos los pacientes encuestados recurrieron a prestadores privados para confirmar su diagnóstico. Además, el 90 % de ese grupo dependía del Bono de Desarrollo Humano, una situación que, según la organización, puede agravar las dificultades económicas de los hogares.
El impacto de la enfermedad también alcanza el ámbito emocional. La investigación identificó que el 35 % de los pacientes consultados afrontaba su tratamiento en condiciones de soledad y aislamiento, sin contar con una red de apoyo suficiente.
Ante este panorama, las organizaciones de pacientes plantean mejorar la planificación de las compras de medicamentos, establecer alertas tempranas cuando disminuyan las existencias y agilizar los procesos de contratación de fármacos destinados a tratamientos oncológicos complejos.
Asimismo, proponen crear una mesa permanente de diálogo entre autoridades sanitarias, especialistas, representantes académicos y organizaciones de pacientes para anticipar problemas de abastecimiento y mejorar la atención.
Las organizaciones insisten en que la continuidad de los tratamientos no debería depender de la capacidad económica de cada familia, y señalan la necesidad de garantizar tanto el acceso oportuno al diagnóstico como la disponibilidad de medicamentos.
