El paro de transporte urbano en Guayaquil continúa afectando a los ciudadanos por segundo día consecutivo, el 10 de septiembre de 2024. Esta medida, impulsada por los transportistas, se debe a la falta de acuerdos con las autoridades municipales sobre el aumento del pasaje, que se propone incrementar de USD 0,30 a USD 0,45. La situación ha llevado a que muchos usuarios busquen alternativas para trasladarse, generando caos en las calles de la ciudad.
Debido a la escasez de autobuses, los ciudadanos han recurrido a furgonetas improvisadas, taxis y otros medios de transporte, pagando hasta USD 1,50 por viaje. Un usuario relató que tuvo que salir de su casa a las 03:00 de la madrugada para poder llegar a su trabajo, enfrentando largas esperas y dificultades para encontrar transporte. Esta situación ha generado un descontento generalizado entre los usuarios, quienes se ven obligados a esperar horas para poder movilizarse.
La Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) ha informado que 45 de las 58 cooperativas de transporte han participado en el paro, y algunas han sido sancionadas. A pesar de esto, solo un número limitado de autobuses ha estado operando bajo medidas de protección del municipio. La ATM también ha implementado un plan de contingencia que incluye la movilización de unidades de la Metrovía para ayudar a aliviar la crisis de transporte.
En el ámbito educativo, las clases matutinas se están llevando a cabo con normalidad, aunque el ingreso de los estudiantes es flexible. Sin embargo, la jornada vespertina se mantiene presencial hasta las 16:00, mientras que las clases nocturnas se han trasladado a un formato virtual en Guayaquil, Durán y Samborondón.
El alcalde de Guayaquil ha calificado el paro como una forma de terrorismo, reflejando la tensión entre las autoridades y los transportistas. Los transportistas exigen un aumento en el pasaje, pero se oponen a la implementación de una tarjeta electrónica para el pago, lo que complica aún más la situación. La falta de un acuerdo claro podría prolongar el paro, afectando aún más la movilidad y la vida diaria de los ciudadanos en Guayaquil.
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