Portoviejo se vio nuevamente sacudido por la violencia tras un brutal ataque armado ocurrido a plena luz del día el viernes 13 de junio. El incidente tuvo lugar en la intersección de las calles Sucre y Juan Montalvo, cerca del Parque Cayambe, donde individuos fuertemente armados abrieron fuego en una zona pública. Una mujer murió en el acto, mientras que otras dos resultaron heridas de bala y fueron trasladadas de urgencia a un hospital. El ataque desató el pánico entre residentes y transeúntes, quienes corrieron a refugiarse en medio del caos.
Según los primeros informes, la víctima caminaba con sus dos hijas adolescentes, ambas con uniformes del colegio, cuando los atacantes la interceptaron cerca de la entrada de un pequeño establecimiento de comida. Sin previo aviso, los agresores dispararon a quemarropa. La mujer cayó al suelo sin vida, mientras que un hombre y otra mujer que se encontraban cerca también fueron alcanzados por balas. Las autoridades aún no han confirmado si las víctimas fueron atacadas específicamente o quedaron atrapadas en el fuego cruzado.
La escena se volvió devastadora cuando las hijas de la mujer se aferraron a su cuerpo, gritando y llorando desconsoladamente. Los testigos están profundamente conmovidos por el trágico momento, y varios informan que los gritos de las chicas se escuchaban a varias casas de distancia. Videos y fotos grabados por residentes cercanos comienzan a circular en redes sociales, provocando indignación y nuevos llamados a la intervención del Gobierno en la actual crisis de seguridad en la provincia de Manabí.
La Policía acordonó la zona de inmediato e inició una investigación para determinar el motivo e identificar a los sospechosos. Los equipos forenses trabajaron durante toda la tarde recopilando evidencia, mientras se reforzaban las patrullas en los barrios cercanos. A pesar de estas gestiones, hasta el momento no se han realizado arrestos. Las autoridades confirman que los atacantes huyeron en motocicletas momentos después del tiroteo.
Las víctimas heridas fueron trasladadas al Hospital Verdi Cevallos Balda, donde recibieron atención médica de emergencia. El personal del hospital informa que ambos se encuentran estables, pero permanecen bajo observación. Las autoridades no han revelado sus identidades, pero se cree que eran transeúntes. El hospital reforzó la seguridad en su entrada tras el aumento de este tipo de incidentes vinculados con grupos del crimen organizado.
Los residentes locales expresan su creciente frustración ante la incapacidad del gobierno para frenar la violencia en Portoviejo y otras ciudades de Manabí. Líderes comunitarios y asociaciones de vecinos emiten comunicados públicos condenando el ataque y exigiendo medidas urgentes. Muchos señalan que los grupos criminales operan con impunidad y que la vida cotidiana en la provincia se ha vuelto cada vez más peligrosa.
Este último ataque se suma a la creciente ola de violencia en Ecuador, donde los ciudadanos viven bajo la amenaza constante de extorsión, sicariato y disputas territoriales entre organizaciones criminales. Si bien las autoridades nacionales han prometido reformas y reforzado los planes de seguridad, incidentes como el de Portoviejo demuestran que las soluciones siguen siendo inalcanzables. La imagen de dos jóvenes llorando junto al cuerpo de su madre se convierte en un símbolo desgarrador de un país que lucha por proteger a su gente.
