Desde que se instauró el estado de excepción en las cárceles de Ecuador en enero de 2024, se han registrado más de 500 fugas de reclusos, según reportes oficiales del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Privadas de la Libertad. Estas fugas han ocurrido en varias penitenciarías del país, incluyendo centros en Esmeraldas, Cotopaxi y Manabí.
Por ejemplo, el 21 de febrero de 2024, tres presos escaparon de la cárcel de Cotopaxi tras romper una ventana y usar sábanas para descender desde el techo, logrando evadir la vigilancia militar presente en el lugar. Asimismo, en Esmeraldas, durante un operativo de requisa el 14 de enero de 2024, 48 internos aprovecharon la ocasión para fugarse, a pesar de la presencia de más de 2.000 policías y militares, dejando en evidencia las deficiencias en la seguridad de las prisiones.
Aunque las cárceles están militarizadas, las fugas continúan siendo una problemática recurrente. El SNAI ha señalado que muchos internos poseen armamento más avanzado que el del personal penitenciario, lo que dificulta el control dentro de los centros carcelarios.
