El hacinamiento en las cárceles de Ecuador ha aumentado al mismo ritmo que el avance del crimen organizado. En la última década la situación se ha deteriorado, y 2025 se convirtió en el año con la mayor sobrepoblación carcelaria, llegando al 36 %. Una experta considera necesario reorganizar los centros penitenciarios.
Entre 2017 y 2021, la sobrepoblación estuvo por encima del 30 %, periodo marcado por la violencia extrema que culminó en las masacres de 2021. Ese año, los traslados masivos y el primer censo penitenciario del INEC redujeron momentáneamente el hacinamiento al 4 % en 2022, cifra que fue puesta en duda, pues en la práctica los centros seguían colapsados.
La perfiladora criminal Alexandra Mantilla explica que esta reducción se debió a indultos y otras medidas que facilitaron la salida de internos. En 2023, el hacinamiento volvió a incrementarse al 13 %, y a finales de 2024 la población penitenciaria llegó a 33 mil presos, lo que significó un 21 % de sobrepresencia. En 2025, la situación empeoró: el Servicio Nacional de Personas Privadas de Libertad (SNAI) reportó que hasta noviembre los 36 centros del país albergaban casi 37 mil personas, con un 36 % de hacinamiento, el registro más alto.
Mantilla, quien también laboró en el SNAI, señaló que en mayo observó una celda con 16 internos y solo cuatro camas.
Durante este año, el Gobierno ejecutó varios traslados, deportó a reos colombianos y puso en funcionamiento —aunque sin terminar— la Cárcel del Encuentro. Sin embargo, el hacinamiento, que supera los 13 mil presos adicionales, no ha bajado.
Frente a este escenario, Mantilla propone reorganizar los centros penitenciarios. «¿Qué pasa ahí? A usted le reciben y lo que le dicen es ‘¿de qué banda eres?’ y si a usted se le ocurre decir que es de una banda o que no es de una banda, la van a reclutar», afirmó. Las provincias más afectadas por el hacinamiento son Esmeraldas, Pichincha, Imbabura, Guayas, El Oro y Loja.
