El colapso de las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán ha derivado en una orden inmediata: la Marina de EE. UU. interceptará cualquier buque que pague peajes al régimen y comenzará el desminado del Estrecho.
Lo que comenzó como una esperanza de tregua en Pakistán terminó este domingo en una de las mayores escaladas militares de la última década. El presidente de EE. UU. Donald Trump, mediante una serie de publicaciones en Truth Social, ordenó formalmente el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz.
La medida responde al estancamiento de las conversaciones en Islamabad, donde el régimen iraní se negó a abandonar sus ambiciones nucleares.
El colapso de la “Oferta Final”
A pesar de la mediación del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y de una jornada de negociaciones que se extendió por casi un día entero, la delegación liderada por el vicepresidente JD Vance abandonó el Hotel Serena sin un acuerdo.
«La reunión fue bien, la mayoría de los puntos fueron acordados, pero el único punto que realmente importaba, el NUCLEAR, no lo fue», sentenció Trump.
Para Washington, la entrega de los 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido que posee Irán era una condición innegociable. Ante la negativa de los negociadores iraníes —Mohammad-Bagher Ghalibaf y Abbas Araghchi—, la Casa Blanca dio por terminada la vía diplomática.
Ormuz: El campo de batalla naval
El Estrecho de Ormuz, por donde transita gran parte del crudo mundial, es ahora el centro del conflicto. Irán había mantenido el canal cerrado mediante minas y amenazas navales, utilizándolo como moneda de cambio para el levantamiento de sanciones.
La respuesta de Trump ha sido replicar la estrategia de «presión máxima» aplicada anteriormente en Venezuela:
·Intercepción de buques: La Marina de EE. UU. detendrá a cualquier navío que haya pagado «peajes» a Irán.
·Desminado: Se ha ordenado la destrucción de las minas colocadas por los Guardianes de la Revolución.
Trump declaró que sus militares están listos para destruir los restos de las capacidades defensivas iraníes si hay agresiones contra civiles o fuerzas estadounidenses.
El bloqueo cuenta con el respaldo operativo del portaaviones USS Gerald Ford y el USS Abraham Lincoln, ambos presentes en el Golfo Pérsico.
Esta demostración de fuerza busca quebrar la resistencia económica de Irán, que ya enfrenta la parálisis de sus activos financieros y una infraestructura militar severamente dañada tras los bombardeos del 28 de febrero.
La comunidad internacional observa con alarma este movimiento, ya que el fin de la tregua de dos semanas pone al mundo nuevamente al borde de un conflicto de gran escala con repercusiones impredecibles en el precio del combustible y la estabilidad de Oriente Próximo.
