Los productos ecuatorianos que se exportan a Estados Unidos continuarán pagando un arancel adicional del 10%, aunque la medida ahora se sustenta en un nuevo marco jurídico adoptado por la administración del presidente Donald Trump.
De acuerdo con Daniel Legarda, exministro de Comercio, esta decisión no implica un incremento en la tarifa aplicada a Ecuador, sino un cambio en el fundamento legal utilizado por Washington para mantener su política comercial.
El experto explicó que los llamados «aranceles recíprocos», implementados inicialmente por el Gobierno estadounidense, fueron declarados ilegales por la justicia de ese país. Posteriormente, la administración aplicó temporalmente el gravamen del 10% alegando una supuesta crisis en la balanza de pagos, argumento que también fue cuestionado.
Ahora, la medida se respalda en la Ley de Comercio de 1974 y en una investigación relacionada con la importación de bienes elaborados mediante trabajo forzoso. Según Legarda, este nuevo argumento sirve principalmente como respaldo jurídico para sostener los aranceles, mientras que el objetivo de proteger la industria estadounidense mediante barreras comerciales se mantiene.
Ecuador se mantiene en el grupo con menor sobretasa
La nueva normativa establece dos categorías de aranceles para 60 economías que concentran más del 99% de las importaciones estadounidenses. Ecuador forma parte del grupo que enfrentará una sobretasa del 10%, junto con países como Argentina, Canadá, El Salvador, Guatemala, Honduras, India, Indonesia, Malasia, México, Pakistán y Reino Unido.
El segundo grupo deberá asumir un arancel del 12,5%, aplicado a los países que, según la evaluación de Estados Unidos, no han implementado suficientes medidas para impedir el ingreso de productos vinculados al trabajo forzoso.
Exportaciones exentas y productos afectados
Legarda indicó que productos como el banano, el cacao y algunos concentrados de frutas seguirán exentos del recargo, al igual que las flores, gracias al acuerdo comercial vigente entre ambos países. Esto significa que aproximadamente la mitad de las exportaciones ecuatorianas hacia el mercado estadounidense no estará sujeta a la sobretasa.
Sin embargo, el resto de la oferta exportable continuará pagando el arancel adicional del 10%. Entre los productos afectados se encuentran el camarón, el brócoli, el atún, además de chocolates, neumáticos, calzado de seguridad, perfiles de acero, baldosas cerámicas, transformadores eléctricos y textiles.
Fedexpor estima que el 54% de las exportaciones no petroleras ecuatorianas hacia Estados Unidos quedará libre del nuevo recargo, mientras que el 46% restante continuará pagando la sobretasa del 10%, una tarifa inferior a la del 12,5% que enfrentarán varios de sus principales competidores.
Competitividad e incertidumbre
El impacto de la medida variará según el producto y las condiciones que enfrenten los países competidores. En el caso del camarón, Ecuador mantendrá un arancel similar al de India, mientras que Vietnam deberá asumir una tarifa del 12,5%, reduciendo la brecha competitiva entre ambos exportadores.
En contraste, el panorama para el brócoli resulta menos favorable, ya que México continúa ingresando al mercado estadounidense sin aranceles gracias a su tratado comercial, mientras que Guatemala solo pagará la sobretasa del 10%.
Finalmente, Legarda advirtió que la política comercial de Estados Unidos podría seguir modificándose en los próximos meses. Recordó que esta es la tercera base legal utilizada por la administración Trump para imponer estos aranceles y no descartó que también pueda ser objeto de nuevos procesos judiciales, lo que mantiene un escenario de incertidumbre para los exportadores ecuatorianos.
