Uno contra todos y todos contra uno.
La última noche de la segunda ronda de debates demócratas en Detroit este miércoles estuvo otra vez salpica de promesas y discursos, pero la mayoría de las críticas y los raspones de la noche tuvieron un factor común: Joe Biden.
A medida que continúa como favorito en las encuestas, el exvicepresidente de Estados Unidos durante la era de Barack Obama se volvió también el centro de la diana de otros nueve candidatos que también contienden por la candidatura de su partido en las presidenciales de 2020.
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En un debate marcado por puntiagudos comentarios sobre la atención sanitaria y la situación en la frontera, Biden pareció pasar por unos rayos X políticos en los que su pasado y sus decisiones lo siguieron como fantasmas, principalmente entre los candidatos que más hicieron sonar su voz durante las más de dos horas de discusiones.
Para muchos, desde el principio se veía lo que vendría.
El exvicepresidente llegó al debate de Detroit con una diana gigante en la espalda.
Harris le había sacado sangre con sus ataques en el primer debate y quien muestra cierta debilidad acaba recibiendo más ataques.
«Creo que los demócratas esperan un combate aquí y espero que lo tengamos«, dijo Biden al comenzar el debate.
Pero la reacción de sus contendientes no se hizo esperar.
Harris lo cuestionó por sus políticas migratorias y luego, junto al senador Cory Booker cuestionaron su historial en la reforma de la justicia penal.
