Por segundo año contiguo, las procesiones de Domingo de Ramos no se harán ni dentro ni fuera de las iglesias, por la pandemia del coronavirus. En su lugar, este domingo -28 de marzo del 2021- se aumentarán las misas. Con este rito, con el que el mundo católico recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén, la Iglesia dará inicio a su denominada Semana Mayor, la cual finalizará con el Domingo de Resurrección, el 4 de abril.
Las eucaristías planeadas serán presenciales (con aforo máximo de30%) además de ser ‘online’; el pasado año 2020, durante la Semana Santa los templos permanecieron cerrados y las homilías fueron ciento por ciento virtuales. En esta edición, la consigna es incrementar las misas tal cual se solicitó desde la Arquidiócesis de Quito, que agrupa a 200 parroquias eclesiales en toda su jurisdicción. Por ejemplo, en la iglesia de San Francisco, en el Centro, habrá el mayor número de misas; la primera será a las 07:00, luego a las 08:30, 10:00, 11:30, 13:00, 15:00 y 18:00, contó fray Darío Hernández.
La idea es que los fieles escojan cualquiera de ellas y lleguen espaciadamente y con un ramo de hierbas aromáticas o rosas. Aquel ramo, puntualizó el religioso, no será bendecido con agua como así era la costumbre. Entonces, desde el altar mayor, el sacerdote los bendecirá grupalmente. En ningún caso, pasará por cada asiento que estará ocupado por el devoto, las misas no se extenderán más allá de 40 minutos. Tras cada misa, contó fray Hernández, en San Francisco se abrirá la mampara del ingreso del templo para que los fieles no se amontonen el momento de salir. Y luego se desinfectará el lugar para la siguiente homilía.
Además, recordó que estos tiempos que corren «es urgente vivirlos con fe y esperanza», y que la Semana Santa hay que verla como un espacio para hacer un cambio y “siempre renovarnos para bien”. En otro de los templos emblemáticos del Centro Histórico, el de San Agustín, además se vivirá un Domingo de Ramos con misas regulares. La bendición de los ramos se hará por cada uno de los puestos.
Los fieles se ubicarán, como así fue dispuesto, dos en cada banca y siempre guardando el distanciamiento requerido. Mientras tanto, en el santuario El Quinche se vivirá en consonancia con las disposiciones de las autoridades y se cerrará el lugar, mencionó su director, padre Javier Parpuzán.
