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Los trucos tuiteros de Nayib Bukele

by Monica10

Nayib Bukele, gran showman, ha iniciado su gestión como presidente de El Salvador con tácticas asombrosas, para captar la atención de todos es su cuenta de Twitter.

El 1 de junio, cuando se terminaba de limpiar la plaza tras su toma de posesión, Bukele ordenò cqambiar el nombre de una brigada militar bautizada en honor a un criminal de guerra. La decisión fue aplaudida por organizaciones de derechos humanos y rápidamente cumplida por el Ejército. Al siguiente día, el 2 de junio, circuló un vídeo de soldados despintando el nombre del coronel Domingo Monterrosa del cuartel de San Miguel. La rapidez de Bukele permitió apuntar dedos: la exguerrilla del FMLN, Gobierno en los 10 años anteriores, no pudo (o no quiso) borrar el nombre del coronel, para no chocar con los militares, alegando,  incluso, medio un golpe de Estado. Lo que el FMLN no hizo en una década, Bukele lo hizo en un tuit.

Eso fue solo el comienzo. El mismo domingo 2 de junio, Bukele disolvió, todo a través de mensajitos en la red social, cinco secretarías de la presidencia. Esa orden de menos de 280 caracteres eliminará unas 600 plazas del Gobierno y en teoría ahorrará cerca de 15 millones de dólares en salarios el próximo año. Bukele recurrió de nuevo a Twitter para hacer espectaculares destituciones con nombre y apellido, además de cargo y salario. Decenas de funcionarios fueron despedidos por su parentesco con exfuncionarios del FMLN. Bukele pretendió establecer una narrativa: todos los despidos son cuota del partido que se va del poder dejando lleno de parientes el aparato del Estado. Eso no era cierto para todos. Pero, al menos en redes, el truco funcionó. La multitud dijo “me gusta”

Tras un par de días de despidos a lo Donald Trump en El Aprendiz, el presidente volvió tendencia las palabras “se le ordena”. Sus ministros parecían competir por quién le contestaba con el tuit más inmediato y el tono más señorial: “sí, mi presidente”, “ahorita mismo presidente”, “su orden será ejecutada”. Bukele le encontró humor a la situación y se desató: ordenó, por ejemplo, a su secretario privado comprar una cafetera con el sobrante del salario de una plaza eliminada y, acto seguido,  ordenò comprar pan dulce con su propio salario.

Y no paró: ordenó a un youtuber que se bañara, a otro que hiciera mejores vídeos. Se autonombró “el presidente más cool del mundo”. El 9 de junio, pasada la medianoche, tuiteò «DRACRYS» , el comando que Daenerys Targaryen usaba para ordenar a sus dragones que abrieran fuego en la serie Juego de Tronos. Bukele no añadió ningún contexto, aunque días antes alguien había hecho un montaje de un tuit de Bukele con esa palabra. Estos primeros días de presidencia, los memes se confunden con la realidad.

Solo el 10.7 % de la población mayor de 18 años tiene Twitter en El Salvador, según la encuestadora LPG Datos. 36.9 % de los salvadoreños dijo a la encuestadora de la Universidad Centroamericana (UCA) que las redes sociales eran lo que más utilizaron para informarse en la campaña presidencial, solo por detrás de la televisión. Sin embargo, apenas un 3.6 % de esos encuestados mencionaron Twitter como la que más utilizaron, cuando más del 90 % dijo que era Facebook.

Pese al uso limitado, la información que se produce en Twitter circula fuera de lo digital, en otros medios de comunicación, pero también en la cotidianidad. Una empresa de gaseosas sacó anuncios en buses retomando la frase: “se le ordena a los salvadoreños disfrutar lo nuestro”. En la app de mensajería WhatsApp circulan calcomanías de Bukele con la fórmula “se le ordena” y frases como: “pagarme el almuerzo”, “invitarme a unas cervezas” y otras de contenido sexual.

Es fácil perderse en la vorágine informativa. Muchos  medios de comunicación internacionales y famosos opinadores en redes sociales  están deslumbrados por la forma. Los atrae como a moscas la miel un presidente de 37 años que tuitea a su casi millón de seguidores la desaparición de una secretaría, el despido de un funcionario o que él es el » presidente mas cool» del mundo.   El truco funciona. Aunque Twitter apenas llega a los salvadoreños, el debate público dominante sobre uno de los países más homicidas del mundo es acerca de lo que ahí se escribe. El ritmo frenético del presidente en sus redes marca agenda.

Twitter ha sido su carta de distracción mientras se asientan él y los suyos en el Gobierno. Twitter ha sido un truco efectista mientras no empiece a cumplir las promesas del ambicioso plan de trabajo que ofreció en campaña. Y aunque solo van un par de semanas, Bukele ya empezó a incumplir algunas de esas promesas.

Fuente: EL PAIS

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