Con 26 millones de habitantes la ciudad china lleva dos semanas de confinamiento estricto, debido a los más de 130.000 casos notificados desde marzo.
Los ciudadanos expresan un estado de desesperación debido a el largo encierro ordenado por las autoridades.
Esto derivó en gritos desde edificios, padres separados de sus hijos, dificultad para conseguir insumos alimenticios, y mascotas sacrificadas en la vía pública por temor a que se extiendan los contagios.
La subvariante BA.2 de Ómicron tiene la misma peligrosidad pero es mucho más contagiosa que su predecesora.
Para algunos expertos epidemiólogos, cada persona enferma puede infectar a otras 12.
Ultimos estudios sobre la dósis SINOVAC le atribuyen apenas un 50,4% de efectividad, cabe recalcar que China vacunó a la mayoría de su población con Sinovac y Sinopharm.
