Los niños de la zona rural que forman parte del Servicio de Atención Familiar para la Primera Infancia (Safpi) no van a la escuela por varias razones, pero se educan desde sus hogares y lo hacen recibiendo clases personalizadas.
El pasado jueves se inauguró el año académico con la compañía de sus padres, como es la metodología de trabajo, este evento se llevó a cabo en el coliseo de la U.E Sudamericano, de la parroquia rural de Ricaurte ubicada en Cuenca.
Niños, padres y docentes jugaron, cantaron, bailaron, saltaron y pintaron. Todo fue diversión y alegría. Erik Fajardo, de tres años y medio, no se soltaba de la mano de su madre, Martha Yanza. Llegaron de la parroquia Nulti.
Movía su cuerpo con su madre y obedecía las órdenes de la parvularia. “Está algo tímido de ver a tantos niños, pero le gusta aprender con las canciones y en el inicial uno avanzó bastante”, dijo Yanza.
El Safpi fue implementado en el 2018 por la Subsecretaría Especializada e Inclusiva del Ministerio de Educación (ME). Con la pandemia del covid-19, en el 2020 se detuvo, pero se retomó desde el año anterior.
Atiende a niños de tres y cuatro años que no asisten a un plantel por razones como la falta de escuela en la comunidad, ubicación geográfica, difícil situación económica de los padres, motivos culturales o decisión de los progenitores.
El objetivo de el Safpi es que los menores no se queden al margen de la educación y que estén listos para el primer año escolar, debido a que este sistema concluye con el inicial dos.
Luego de la finalización de esta etapa el Ministerio de Educación registra al menor en el sistema educativo y lo ubica en una institución educativa cercana a su hogar, de este modo se compromete a los representantes a mantener a sus hijos educándose.
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