El 10 de julio, pacientes de clínicas de diálisis protestaron frente al Ministerio de Finanzas, al norte de Quito, exigiendo la asignación de recursos para sus tratamientos. Con el lema «Queremos vivir, no sobrevivir», los manifestantes clamaban por su derecho a recibir atención médica adecuada, advirtiendo que la falta de diálisis podría poner en riesgo sus vidas.
Según los datos proporcionados por los pacientes, el gobierno de Daniel Noboa adeuda alrededor de USD 380 millones a más de 120 instituciones que proporcionan servicios de diálisis. Los pacientes han expresado que esta situación es crítica para ellos, ya que la continuidad de sus tratamientos depende de estos recursos. Pese a sus demandas, no han obtenido respuesta alguna de las autoridades.
Este es el cuarto plantón que realizan los pacientes con problemas renales, habiéndose manifestado previamente en clínicas, la Asamblea Nacional y nuevamente en el Ministerio de Finanzas. A pesar de sus esfuerzos, no han logrado obtener soluciones ni siquiera respuestas de las autoridades responsables.
