La situación médica del alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, es incierta. Esto, luego que, a través de su cuenta de X, el jurista Julio César Cueva, abogado del alcalde de Guayaquil, confirmara que el burgomaestre será trasladado desde la cárcel del Encuentro hasta un hospital ubicado al sur de la ciudad para ser atendido.
En su segundo posteo, Cueva dio a conocer que por las condiciones climáticas el traslado de Alvarez se retrasará. «Siendo así, se estima que en aproximadamente 3 horas sería aerotransportado para tratamiento médico… al sur de Guayaquil», indicó.
Tras ello, mencionó que «la vida y la salud no esperan. Lleven al alcalde al Hospital más cercano que sería el Interhospital de Ceibos».
Por su parte, la candidata a la Alcaldía de Guayaquil, Fiorella Ycaza, responsabilizó al Gobierno Nacional de cualquier cosa que ocurra a su esposo mientras esté bajo su custodia.
«Lo he venido denunciando. La salud de Aquiles, alcalde de Guayaquil, está en riesgo. Sus derechos han sido vulnerados durante meses», subrayó.
Minutos antes, Cuevo dijo desconocer los motivos o la gravedad del asunto del traslado de Alvarez. “Su defensa y su familia se están trasladando al sitio para verificar la situación y poder tomar las mejores decisiones en interés del alcalde”, apuntó.
Ayer, Ycaza cuestionó que el Gobierno impida ver a su esposo en la cárcel del Encuentro, en donde está preso “por su seguridad”.
“Eso fue lo que dijeron en mayo pasado el ministro (del Interior), John Reimberg, y la ministra Nataly Morillo, que lo llevaron ‘para protegerlo’. ¡Mienten! No es por su seguridad y mucho menos “para protegerlo”. Lo quieren aislado, silenciado, sepultado en la mazmorra del Nuevo Ecuador”, enfatizó.
Además, mencionó que el SNAI estaba “considerando” darle una visita por Zoom. “Sus contradicciones son evidentes, pero créanme que mi espíritu de lucha es mucho más fuerte. Seguiré reclamando por los derechos de Aquiles y por los de mi familia”, expresó.
Mientras que abogado David Norero comentó que “hoy, hasta abrazar a su esposa y a sus hijos está prohibido”.
“Cada orden, oficio y contradicción queda escrita. Algún día una Comisión de la Verdad podrá reconstruir esta historia y determinar responsabilidades. El poder pasa. Los documentos quedan. Y este dolor no pide venganza: exige verdad, memoria y justicia”, manifestó.
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