Montevideo vivió una jornada de profundo recogimiento cuando, pasada la una de la tarde de este miércoles, el féretro de José “Pepe” Mujica llegó al Palacio Legislativo. La ciudad entera pareció detenerse para acompañar al ex presidente en su último recorrido, mientras miles de personas lo despedían con aplausos, lágrimas y un profundo respeto. La cureña, arrastrada por seis caballos, recorrió lentamente la icónica avenida 18 de Julio, en medio de banderas, pancartas negras con la frase “No me voy, estoy llegando” y una multitud que coreaba su nombre.
Desde las primeras horas de la mañana, la Torre Ejecutiva fue punto de encuentro de ciudadanos que quisieron acompañar el inicio del cortejo. Allí, a las 10:00 en punto, el presidente Yamandú Orsi, junto a la ex senadora Lucía Topolansky, viuda de Mujica, colocó solemnemente la bandera uruguaya sobre el ataúd. El silencio se rompía de vez en cuando por cantos espontáneos, abrazos largos entre desconocidos y miradas que hablaban de gratitud más que de tristeza.
El trayecto tuvo paradas simbólicas. El cortejo se detuvo primero frente a la sede del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, donde Mujica inició su militancia política. Más adelante, también se hizo una pausa frente al local del Movimiento de Participación Popular y del Frente Amplio, espacios políticos que marcaron su vida pública. En cada punto, militantes históricos y nuevas generaciones se reunieron en un mismo sentimiento: la despedida de un líder que eligió siempre la coherencia, incluso por encima del poder.
Ya en el Palacio Legislativo, el ambiente era solemne. La vicepresidenta Carolina Cosse y el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, se sumaron a la ceremonia. El cuerpo del ex mandatario fue llevado al Salón de los Pasos Perdidos, donde comenzó el velorio público a las 15:00. Aún no se ha confirmado si la despedida durará 24 o 36 horas, pero ya se anticipa que será una de las más concurridas en la historia reciente del país.
Mientras tanto, se confirmó la llegada de líderes regionales como Luiz Inácio Lula da Silva y Gabriel Boric, quienes viajarán a Montevideo para rendir homenaje a quien fuera una figura emblemática de la izquierda latinoamericana. Mujica, conocido por su humildad, su discurso directo y su vida austera, cierra su ciclo como vivió: acompañado del pueblo. Montevideo se cubre de emoción, y aunque su cuerpo deja la escena pública, su legado parece comenzar una nueva etapa.
