Irán lanzó un ataque masivo con misiles balísticos y drones, contra la ciudad israelí de Tel Aviv la madrugada del sábado 14 de junio, como represalia a los ataques ordenados por Benjamín Netanyahu, contra las instalaciones nucleares y militares iraníes.
A pesar de que la Cúpula de Hierro israelí intercepta la mayoría de los proyectiles, varios misiles atravesaron las defensas, impactando edificios residenciales y provocando incendios. Un gran humo y varias explosiones iluminaron el horizonte, y los equipos de rescate evacuaron a civiles, incluyendo a una mujer rescatada de una estructura derrumbada.
Al menos tres civiles mueren en Tel Aviv y decenas más resultan heridos; los informes varían entre 15 y más de 70 heridos en toda la ciudad. Los hospitales atendieron casos de traumatismos graves y leves, mientras que los servicios de emergencia supervisaron las evacuaciones de los edificios y aseguraron las zonas dañadas.
Los residentes soportaron horas tensas en refugios antiaéreos, y luego salieron a evaluar las consecuencias de la política nacionalista de Benjamín Netanyahu. Cafés y tiendas reabrieron con cautela ante una creciente sensación de resiliencia, incluso mientras crece la preocupación sobre si las defensas aéreas de Israel podrán resistir nuevos ataques.
El asalto marcó uno de los ataques directos más intensos contra una ciudad israelí por parte de Irán en décadas, lo que indica una grave escalada del conflicto. Los líderes israelíes prometen represalias, advirtiendo que Teherán «arderá» si los ataques persisten.
