Irán lanzó un ataque coordinado con misiles contra la Base Aérea Al Udeid en Qatar, y contra la Base Aérea Ain al-Asad en Irak, afirmando que la acción es una represalia directa a un ataque aéreo estadounidense del fin de semana pasado contra sus instalaciones nucleares. El ataque involucró múltiples misiles balísticos de corto y medio alcance, programados para igualar el número de bombas utilizadas contra las instalaciones nucleares de Teherán, lo que indica la intención de Irán de hacer una declaración proporcional y evitar una devastación.
El ejército de Qatar afirma que sus defensas aéreas interceptaron con éxito los misiles entrantes, evitando bajas o daños, y describió los ataques como una violación de su soberanía. El país cerró inmediatamente su espacio aéreo y condenó la agresión iraní, aduciendo su derecho a tomar represalias conforme al derecho internacional.
En Irak, informes indican que los sistemas de defensa aérea se pusieron en alerta en Ain al-Asad, donde hay una importante presencia de tropas estadounidenses. Si bien Irán no ha reivindicado oficialmente ningún incendio en esta base, funcionarios iraquíes sugieren que se detectaron cohetes, lo que indica que milicias afines a Irán podrían estar interviniendo junto con el ejército iraní oficial.
Washington confirma que el personal estadounidense en Al-Udeid no sufrió lesiones. Una fuente de defensa revela que Irán advirtió con antelación a funcionarios de Qatar a través de canales diplomáticos, sugiriendo que los ataques fueron calculados para evitar pérdidas de vidas innecesarias, a la vez que asestaban un potente golpe simbólico.
Esta escalada se produce tras el bombardeo estadounidense sin precedentes de las instalaciones nucleares subterráneas de Irán durante el fin de semana, con bombarderos furtivos B-2 y bombas anti búnkeres de 13.600 kilos. La respuesta iraní se presenta como mesurada —de naturaleza simbólica—, pero también indica su disposición a intensificar aún más sus ataques si se le provoca, por lo que el espacio aéreo regional se ha visto significativamente perturbado.
Qatar, Baréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos han cerrado sus corredores aéreos, y aerolíneas como Air France y KLM suspendieron sus vuelos. Los repuntes en la postura militar han sacudido los mercados mundiales, aunque los precios del petróleo han mostrado una sorprendente estabilidad en medio de la incertidumbre.
La reacción mundial fue rápida: los países del Golfo, como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Egipto y Omán, condenaron enérgicamente el lanzamiento de un misil iraní. Las potencias europeas, con Francia a la cabeza, instaron a la calma y a un retorno diplomático a la mesa de negociaciones, mientras que el presidente estadounidense, Donald Trump, convocó a su equipo de seguridad nacional en la Sala de crisis de la Casa Blanca, advirtiendo que cualquier nueva provocación será respondida con una fuerza que superará los ataques del domingo.
