A pesar de los operativos militares y policiales iniciados en 2019, la minería ilegal sigue activa en la parroquia Buenos Aires, del cantón Urcuquí, en Imbabura. Áreas como Mina Vieja, Mina Nueva y El Olivo, que antes fueron concesionadas a la empresa australiana Hanrine, continúan siendo explotadas por más de 2.000 personas, tanto nacionales como extranjeras, según informes del Bloque de Seguridad.
Las primeras intervenciones, que contaron con la participación de 2.400 agentes, lograron desalojar a cerca de 7.000 mineros ilegales; sin embargo, la disminución de la presencia estatal permitió que estas actividades regresaran. Desde 2021, el grupo armado Los Lobos ha retomado el control de la zona, impulsando nuevamente la minería ilegal.
Además, la falta de coordinación institucional y la posible complicidad de algunos miembros de las fuerzas de seguridad han dificultado el control efectivo. En agosto de 2024, cuatro militares fueron detenidos por proteger camiones que transportaban material aurífero ilegalmente, lo que evidencia la necesidad de una estrategia más contundente para eliminar estas prácticas.
