La tensión en la Asamblea Nacional se intensificó cuando el presidente de la Asamblea, Niels Olsen, ordenó silenciar el micrófono del asambleísta Ricardo Patiño durante una sesión plenaria, lo que desencadenó una reacción inmediata de la oposición. El incidente se produjo tras el intento de Patiño de responder a las declaraciones del legislador Andrés Castillo, de ADN, el día anterior, en las que el asambleísta oficialista lanzó duras críticas y ataques personales contra miembros de la bancada de la Revolución Ciudadana. Olsen, quien presidía la sesión, le negó la palabra a Patiño, argumentando que sus comentarios no se ajustaban al tema de la agenda.
La confrontación se desató durante un acalorado debate sobre las implicaciones políticas y éticas de la acusación de violación contra el asambleísta Santiago Díaz. La sesión ya estaba cargada de tensión política, ya que Castillo había utilizado el debate para lanzar acusaciones contra legisladores de la oposición, lo que muchos interpretaron como un intento de desviar la atención del caso en cuestión. Los miembros de la Revolución Ciudadana exigieron el derecho a responder, pero Olsen puso fin rápidamente a la discusión, lo que indica una postura cada vez más agresiva por parte de la cúpula legislativa.
Al día siguiente, Patiño intentó nuevamente responder a los comentarios de Castillo, pero Olsen lo interrumpió antes de que pudiera completar su declaración. En una acción ampliamente criticada por los legisladores de la oposición, Olsen no solo le negó la palabra, sino que también ordenó silenciar su micrófono, lo que provocó protestas en el hemiciclo. Patiño, visiblemente frustrado, respondió diciendo que llevaría sus comentarios a los medios, ya que la Asamblea le estaba negando el derecho a hablar.
El incidente tomó un cariz personal cuando Castillo se dirigió directamente a Patiño con tono sarcástico, diciéndole: «Cállate, señor Ricardo. Cualquier queja que tengas, la recibiré por escrito y por valija». El comentario fue seguido por risas en un sector de la asamblea, y luego Castillo añadió: «Pero solo envía la queja, nada más… porque nunca se sabe», una clara insinuación que hacía referencia a acusaciones pasadas vinculadas en el Gobierno de Rafael Correa.
La frase provocó reacciones inmediatas tanto dentro como fuera de la Asamblea, lo que subrayó la volatilidad del clima político. Analistas políticos interpretaron el intercambio como una señal de la creciente polarización entre el bloque gobernante ADN y la oposición RC5, en un momento en que la Asamblea enfrenta una creciente presión para mantener la estabilidad institucional.
El incidente cobró fuerza en redes sociales, donde los usuarios se dividieron entre quienes apoyaban el estricto control de Olsen en el pleno y quienes condenaban su comportamiento como autoritario. Los llamados al respeto de los procedimientos legislativos y al derecho de réplica fueron secundados por expertos en derecho constitucional, quienes enfatizaron que los debates internos deben llevarse a cabo con imparcialidad, especialmente cuando las acusaciones se presentan en sesiones plenarias.
