El caso surgió de forma inesperada. Mientras la Policía Nacional realizaba interceptaciones telefónicas dentro de una indagación por presunto cohecho, el 6 de enero de 2025 a las 12:13, se detectó una conversación sospechosa entre dos policías.
Se trataba de Luis Miguel S., alias ‘Bala’, y Cristian G., conocido como ‘Guangudo’, sargento y cabo de la institución policial, respectivamente. Ambos están entre los ocho procesados en el caso denominado Depuración Azul, relacionado con el presunto delito de delincuencia organizada. En total, hay seis policías (uno en servicio pasivo) y dos civiles involucrados.
Durante la llamada, los agentes hablaban sobre unas municiones que necesitaban vender. Siete días más tarde, la Fiscalía inició una investigación previa por delincuencia organizada y comenzó el seguimiento, vigilancia e interceptaciones telefónicas a los sospechosos durante más de seis meses, logrando así desentrañar el funcionamiento de la red.
En abril de 2025, los investigadores identificaron a Francisco P., alias ‘Topo’, cabo primero y responsable del almacén del Rastrillo General de la Policía, como quien tomó veinte alimentadoras para pistola Glock —de uso policial—, las colocó en una caja y se las entregó a Franklin L., alias ‘Beto’, un taxista y también procesado.
‘Beto’ envió dicha caja a Guayaquil mediante una encomienda a través de una cooperativa de transporte interprovincial, dirigida a ‘Guangudo’. Una vez en esa ciudad, Miguel Z., alias ‘Uña’, agente de la Unidad de Contingencia Penitenciaria y quinto procesado, fue quien retiró el paquete.
‘Uña’ llevó las alimentadoras a su vivienda y posteriormente las entregó a Jorge Benítez, alias ‘Paco’, un policía en servicio pasivo que administraba una tienda en línea especializada en venta de partes y accesorios de armas. Él es el sexto implicado.
El 17 de junio de 2025, ‘Topo’ realizó otro envío, esta vez a través de una empresa diferente de transporte interprovincial. Se trataba de municiones calibre 5,56 mm, utilizadas en fusiles y cuyo uso en Ecuador está reservado exclusivamente a fuerzas especiales policiales y militares.
El destinatario del paquete era Natanael D. Dos días después fue capturado en Guayaquil en posesión de las municiones y sustancias ilegales, por lo que fue acusado, junto con otro individuo, por tráfico de armas y drogas.
Natanael D. ha sido señalado por inteligencia policial como integrante de la banda delictiva Freddy Krueger, brazo armado de la organización criminal Mafia 18, que disputa el control del sur de Guayaquil y está vinculada al tráfico de estupefacientes.
Ese mismo 17 de junio, desde la terminal de Carcelén, en el norte de Quito, Evelyn M., alias ‘Mona’, envió otro paquete. Ella es la esposa de Jorge G., alias ‘Guambrón’, un sargento que también labora en el Rastrillo General. Ambos figuran entre los procesados en el caso Depuración Azul. Este envío también estaba dirigido a Natanael D.
Luego de la detención de los ocho acusados, la Justicia dictó prisión preventiva para siete de ellos, exceptuando a ‘Mona’. ‘Bala’, ‘Paco’, ‘Guambrón’, ‘Guangudo’ y ‘Uña’ apelaron la medida. El 30 de julio de 2025 se llevó a cabo la audiencia para tratar dichos recursos.
Durante esa audiencia, en respuesta a los alegatos de las defensas, la fiscal Ruth Amoroso reveló, además, que «las municiones que se incautaron en dos operativos contra esta estructura habían sido donadas a la Policía por el Gobierno de Estados Unidos.»
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