Este martes 12 de agosto, el presidente Daniel Noboa encabezó una marcha políticamente cargada en Quito, movilizando a sus simpatizantes en respuesta a las decisiones de la Corte Constitucional, en particular por la suspensión de artículos en tres proyectos de ley relacionados con la seguridad pública. El evento tuvo lugar en la avenida Patria, con la asistencia de simpatizantes del Gobierno, asambleístas de ADN, funcionarios gubernamentales, y según también varias fuentes, personas sobornadas desde varias provincias; quienes ante la opinión pública, participaron en la colocación de carteles gigantes con fotos de los nueve jueces de la Corte, acompañados de mensajes alarmistas.
Sin embargo, la movilización cobró notoriedad debido a un incidente alarmante, con la presencia de algunos jóvenes que fueron sorprendidos con esvásticas pintadas en los brazos, haciendo gestos nazis. Uno de ellos declaró, al ser interrogado, que estaba allí «para burlarse» y citó a Adolfo Hitler en un tono aparentemente sarcástico «Hitler dijo que somos una sola gente, un solo partido», lo que aumentó la indignación en redes sociales.
Las escenas se viralizaron en redes sociales y fueron duramente criticadas por académicos y figuras públicas. Farith Simon describió el episodio como «bárbaro», difícil de creer al ver las fotos, mientras que Luiza Daniela Miño exigió la inclusión urgente de estudios sobre el Holocausto en los programas escolares para evitar la ignorancia histórica.
Las tensiones no se limitaron al simbolismo extremista. La marcha, marcada por enfrentamientos, reunió a miles de simpatizantes de diversas provincias, algunos de ellos transportados en caravanas y autobuses. Frente a la Corte Constitucional, se enfrentaron a grupos opositores en enfrentamientos violentos, con empujones, insultos e intervenciones policiales para contener la violencia.
Durante la manifestación, una periodista fue agredida, pues a una mujer le hicieron caer su celular mientras cubría los enfrentamientos, y otra reportera fue empujada por un Policía Nacional. La escena generó críticas a la libertad de prensa.
El discurso de Noboa duró apenas unos minutos y se pronunció desde un vehículo improvisado. Con chaleco antibalas y rodeado de ministros, declaró que «nueve personas no detendrán el progreso», refiriéndose a los jueces de la Corte, e instó a sus seguidores a defender el «camino del cambio».
La marcha plantea interrogantes sobre los límites de la libertad de expresión cuando se combina con gestos que evocan ideologías autoritarias. Si bien el Gobierno invierte en símbolos de fuerza y cambio, el evento puso de relieve una alarmante convergencia entre protestas políticas e indicios de apología nazi, que resonaron de forma inquietante en medio del debate sobre la democracia y el respeto a las instituciones.
