En la mañana de este lunes 18 de agosto, Édgar Aguayo Molina, presidente de la Cámara de Comercio de Esmeraldas y reconocido médico de la ciudad, fue asesinado a tiros dentro de su farmacia, la Botica San Martín, ubicada en las calles 9 de Octubre y Sucre, en el centro de la ciudad. El crimen ocurrió alrededor de las 10H00, cuando Aguayo acababa de abrir su tienda. La noticia se extendió rápidamente por toda la ciudad, causando pánico y consternación entre comerciantes y residentes.
Según testigos e información preliminar de la Policía Nacional, dos hombres armados llegaron en motocicleta, irrumpieron en la tienda y dispararon a Aguayo a quemarropa, impactándolo principalmente en la cabeza. Se escucharon al menos dos disparos, y el ataque fue directo y calculado. Tras la ejecución, los delincuentes huyeron rápidamente del lugar. Agentes de la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida (Dinased) y del Departamento de Criminalística llegaron al lugar del crimen y recogieron evidencia, incluyendo dos balas antibalas.
Las autoridades locales establecieron un fuerte cerco policial en la zona e iniciaron la búsqueda de los responsables. El cuerpo de Aguayo fue trasladado a la morgue municipal, donde se le practicará la autopsia. La policía investiga el caso con máxima prioridad y analiza las grabaciones de las cámaras de seguridad para identificar la ruta de escape y posibles cómplices de los asesinos. También se activó el sistema ECU-911 para coordinar las unidades tácticas en la zona.
La víctima, Édgar Aguayo, tenía 65 años y era una figura destacada en la ciudad de Esmeraldas. Además de su labor como médico y empresario, dirigía la Cámara de Comercio de Esmeraldas y fue uno de los principales organizadores de la Expoferia 2025, evento conmemorativo de la independencia local. Su labor en defensa del sector comercial lo ha convertido en una de las voces más activas contra la extorsión y la violencia que afectan a la región. Su asesinato representa un duro golpe para el sector productivo y la seguridad institucional de la ciudad.
Fuentes policiales y testimonios de empresarios indican que Aguayo podría haber sido extorsionado por grupos criminales conocidos como «vacunadores». Según personas cercanas a él, Aguayo se negó a pagar las cantidades exigidas, lo que podría haber motivado su ejecución. La policía está considerando la principal línea de investigación sobre extorsión y crimen organizado.
El asesinato ocurre en un momento en que Esmeraldas, una de las provincias más violentas del país en los últimos años, venía experimentando una ligera reducción en las muertes violentas desde la intensificación de los operativos militares y policiales en el segundo trimestre de 2025. Sin embargo, el crimen de hoy reaviva el temor público y expone la fragilidad de la seguridad pública, incluso en las zonas céntricas y comerciales de la ciudad.
Dado el impacto social y político del crimen, empresarios y líderes comunitarios exigen justicia inmediata y garantías para poder trabajar sin temor. La Policía Nacional informó que continúa con las investigaciones intensivas para capturar a los responsables, con el apoyo de unidades de inteligencia. El caso de Édgar Aguayo se suma a una larga lista de víctimas de la violencia organizada en Ecuador y simboliza la urgencia de políticas efectivas de seguridad y antiextorsión en el país.
