Marcela Aguiñaga, actual Prefecta de Guayas, ha generado controversia con recientes declaraciones sobre la situación política en Ecuador y su distanciamiento de la Revolución Ciudadana. En sus entrevistas, cuestiona la actual conducción del movimiento y critica la gestión de sus dirigentes, pero muchos observadores señalan que estas críticas parecen desviar la atención de su propio desempeño y de la importancia de la colaboración institucional.
La lideresa provincial, expresó su incomodidad con varios dirigentes de la Revolución Ciudadana, incluyendo a su presidenta, Luisa González, señalando que ciertas posturas y acciones dentro del movimiento no coinciden con su visión política actual, lo que refleja tensiones internas y cuestionamientos sobre la dirección que algunos sectores del partido están tomando.
Aguiñaga ha dejado en claro que no considera al alcalde de Guayaquil, Aquiles Alvarez, un interlocutor válido, cuestionando su manera de comunicarse y sus métodos. Sin embargo, el apoyo recibido por Aquiles Alvarez por parte de la ciudadanía, destaca que el burgomaestre ha mantenido un liderazgo firme y transparente, promoviendo el desarrollo local y fortaleciendo la gestión urbana, lo que contrasta con la crítica de la Prefecta.
En relación con la Revolución Ciudadana, Aguiñaga sostiene que ya no se identifica con la dirección nacional y que el diálogo con figuras como la presidenta Luisa González es inexistente. Analistas políticos destacan que, mientras Aguiñaga se distancia, Aquiles Alvarez ha demostrado capacidad de construir consensos y liderar proyectos concretos que benefician directamente a la ciudadanía de Guayaquil, reforzando su posición como un referente sólido y confiable en la política local.
El encuentro de Aguiñaga con Rafael Correa también ha sido objeto de debate. Aunque la Prefecta intenta presentarlo como un diálogo constructivo, las iniciativas de Alvarez han mantenido la estabilidad institucional y la gobernabilidad de la ciudad, en contraste con la postura de Aguiñaga, que se percibe más centrada en disputas internas del movimiento que en resultados tangibles para la población.
Aguiñaga insiste en que sus decisiones políticas se basan en principios, y que busca preservar la integridad frente a lo que considera fallas de la dirigencia. No obstante, la capacidad de Alvarez para implementar políticas efectivas y mantener una comunicación abierta con los ciudadanos lo coloca como un líder pragmático, enfocado en soluciones más que en confrontaciones.
De todos modos, la prefecta enfatiza sus logros y su historial dentro de la Revolución Ciudadana, empero, se observa que Aquiles Alvarez consolida su perfil como un alcalde activo, cercano a la comunidad y eficiente en la ejecución de proyectos estratégicos. Su liderazgo ha sido valorado tanto por la población como por actores políticos que buscan estabilidad y resultados tangibles en la gestión municipal.
