El expresidente del Ecuador, Abdalá Bucaram Ortiz, aprovechó una nueva entrevista en «Un Café con JJ» del periodista Jimmy Jairala, para comunicar su rotundo regreso a la arena política, con la reactivación legal de su partido político PRE (Partido Roldosista Ecuatoriano), y reposicionarlo como una fuerza en el juego electoral. La entrevista, disponible íntegramente en los canales del programa, marca la declaración de intenciones más clara en años para revitalizar la imagen del PRE, ahora extinto.
En la misma ronda de diálogos, el expresidente arremetió contra el exalcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, además de la oposición política en Ecuador, y recordó su destitución en 1997, que calificó de «injusticia histórica». El episodio en el que 44 diputados declararon su «incapacidad mental para gobernar» vuelve a ser tema de debates públicos y crónicas que documentan la votación y sus protagonistas.
Al mismo tiempo, Bucaram impulsa su recurso de destitución ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), vinculando el posible renacimiento del PRE con la narrativa de la «rehabilitación». Los análisis actuales rastrean cómo ha seguido esta vía legal desde 2015 y ahora está relanzando el tema comunicacionalmente.
Estratégicamente, Bucaram insinuó la reactivación de las antiguas estructuras del partido y las redes de votantes, algunas de las cuales fueron absorbidas por organizaciones sucesoras como Fuerza Ecuador tras la disolución del PRE en la década de 2010; un regreso bajo una bandera histórica busca fomentar la lealtad a la marca entre la base roldosista.
Políticamente, la ofensiva tiene un potencial explosivo para el país, pues el exfuncionario electo busca la confrontación con figuras locales a las que acusa de ser corresponsables de su desempoderamiento o de su legado político. Con ello, está desencadenando una vez más un enfrentamiento ya conocido entre los partidarios del roldosismo y las estructuras socialcristianas. Las retrospectivas documentadas y los debates actuales en torno a esa votación sirven de contexto para esto.
Legalmente, aún no está claro si una reactivación formal del PRE ante el Consejo Electoral será siquiera posible, ni con qué rapidez, aunque lo más seguro es que de admitirse la creación, sería con otro nombre. Los expertos señalan que un regreso como «reconocimiento» de la antigua entidad legal sería más difícil que una nueva con el nombre anterior, un punto que Bucaram pasó por alto en sus comunicaciones, a la vez que maximizó el efecto simbólico del anuncio.
