El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, acusó a Rusia de optar por «continuar matando» en lugar de buscar la paz, tras el ataque masivo contra Kiev registrado el 28 de agosto.
La tensión entre ambos países se intensificó luego de este bombardeo, que dejó al menos 15 fallecidos, entre ellos cuatro menores, según informaron autoridades locales y el propio mandatario ucraniano. Se trata de uno de los ataques aéreos más grandes lanzados por Moscú contra Ucrania.
El ataque alcanzó zonas céntricas de la capital y causó severos daños en la sede de la Unión Europea y en la oficina del British Council. Testigos relataron escenas de destrucción, como un edificio residencial partido en dos y cuerpos rescatados de entre los escombros. Las autoridades temen que aún haya personas atrapadas bajo los restos.
A pesar de los recientes intentos diplomáticos impulsados por el presidente estadounidense Donald Trump, no se han logrado avances, mientras Rusia intensifica sus bombardeos. Zelenski calificó el ataque como una «horrible y deliberada matanza de civiles» y pidió nuevas sanciones contra Moscú y sus aliados.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, confirmó daños en la misión de la UE en Kiev y advirtió que el bloque «no se dejará intimidar». Por su parte, el British Council denunció que su sede quedó «severamente dañada».
Los líderes de Francia y Reino Unido condenaron la ofensiva. El británico Keir Starmer afirmó que «Putin está matando a niños y a civiles, y saboteando las esperanzas de paz», mientras que Emmanuel Macron denunció el lanzamiento de «629 misiles y drones en una noche contra Ucrania», al que calificó como un acto de terror y barbarie
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