El expresidente ecuatoriano Rafael Correa ha rechazado enérgicamente las recientes acusaciones que lo vinculan con el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio, ocurrido en agosto de 2023. La Fiscalía General del Estado presentó nuevas evidencias, incluyendo una grabación obtenida por un agente del FBI, en la que uno de los sicarios detenidos afirmaba que «el trabajo era para el señor de arriba», refiriéndose al expresidente Correa. Sin embargo, Correa calificó estas pruebas como «falsas» y «sin fundamento», y las consideró parte de una estrategia política para desacreditarlo y desviar la atención de los problemas reales que enfrenta el país.
En una declaración pública emitida el 4 de septiembre de 2025, Correa expresó: «Estas acusaciones son una farsa política, una maniobra desesperada de aquellos que no tienen argumentos para enfrentar nuestras propuestas». Añadió que el Gobierno actual ha utilizado su nombre como chivo expiatorio para ocultar su ineficiencia en la lucha contra la delincuencia y la corrupción. «Es lamentable que utilicen el dolor de una familia para fines políticos», afirmó Correa.
La defensa del expresidente ha solicitado la nulidad de las pruebas presentadas por la Fiscalía, argumentando que fueron obtenidas de manera ilegal y carecen de valor probatorio. Han solicitado también que se revoque la prisión preventiva dictada contra los procesados y que se desestimen las acusaciones en su contra. En su declaración, Correa reiteró que no tiene nada que ocultar y que está dispuesto a colaborar con la justicia para esclarecer los hechos.
El caso ha generado una amplia repercusión tanto a nivel nacional como internacional, con diversos sectores de la sociedad ecuatoriana expresando su preocupación por la imparcialidad de la investigación y la posible politización del proceso judicial. Organizaciones de derechos humanos han solicitado una investigación transparente y objetiva, mientras que sectores afines al correísmo han denunciado lo que consideran una persecución política.
En su declaración, Correa también criticó la gestión del presidente Daniel Noboa en materia de seguridad, calificando su estrategia como «un fracaso rotundo». «La violencia ha aumentado, las mafias siguen controlando el país y el gobierno no ha sido capaz de dar una respuesta efectiva», señaló. Añadió que la actual administración ha utilizado el caso Villavicencio para desviar la atención de su incapacidad para resolver los problemas de seguridad.
El expresidente también cuestionó la imparcialidad de la Fiscalía, señalando que muchos de sus miembros tienen vínculos con el gobierno actual y han sido designados por criterios políticos. «Es evidente que la justicia está siendo utilizada como una herramienta para perseguir a la oposición», afirmó. En este sentido, Correa instó a la comunidad internacional a estar atenta a los desarrollos del caso y a exigir una investigación imparcial y transparente.
Finalmente, Correa expresó su solidaridad con la familia de Fernando Villavicencio y reiteró su condena al asesinato del candidato presidencial. «Nadie merece morir por expresar sus ideas», afirmó. Añadió que su compromiso con la democracia y la justicia social sigue firme, y que continuará luchando por un Ecuador más justo y equitativo.
