Reconocer la contribución indispensable —aunque a menudo ignorada—, de las mujeres a los sistemas alimentarios mundiales es el objetivo del Año Internacional de la Agricultora 2026, que impulsa la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés).
Esta campaña pretende poner de relieve las realidades a las que se enfrentan las mujeres en el agro e impulsar reformas en las políticas e inversiones para avanzar en la igualdad de género, empoderarlas y crear sistemas agroalimentarios más resilientes.
“Las mujeres constituyen una parte importante de la fuerza de trabajo agrícola mundial, son indispensables en todas las cadenas de valor agroalimentarias —desde la producción, elaboración hasta la distribución y el comercio— y desempeñan un papel central en la seguridad alimentaria y la nutrición de los hogares”, indicó la FAO.
A pesar de ello, la contribución de las mujeres sigue infravalorada y sus condiciones laborales suelen ser más precarias: empleos irregulares, informales, a tiempo parcial, con salarios bajos, condiciones de mano de obra intensiva y gran vulnerabilidad.
Máximo Torero, economista Jefe de la FAO, advirtió que el progreso en el empoderamiento de las mujeres en los sistemas agroalimentarios se ha estancado en la última década.
“Sabemos que colmar la brecha entre hombres y mujeres en la agricultura podría aumentar el PIB mundial en un billón de dólares y reducir la inseguridad alimentaria de 45 millones de personas”, afirmó Torera.
Además, instó a que se oriente las políticas a los retos multidimensionales a los que se enfrentan las agricultoras, y que se promuevan reformas legales y medidas normativas y programáticas que permitan a las mujeres tener los mismos derechos sobre la tierra, el mismo acceso a la financiación, a la tecnología, a los servicios de extensión, a los mercados y a la toma de decisiones.
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