El Acuerdo Comercial Recíproco firmado entre Ecuador y Estados Unidos, el viernes 13 de marzo, generó diversas reacciones en contra por parte de actores políticos y expertos en el tema.
Por ejemplo, la presidenta de la Revolución Ciudadana (RC), Gabriela Rivadeneira, alertó al país por dicho acuerdo comercial, ya que, dijo, realmente afectará la soberanía y la economía local.
Mencionó que las empresas estadounidenses podrán sacar su dinero del Ecuador sin pagar impuestos, lo que significa menos recursos para inversión pública en salud, educación o infraestructura.
Además, mencionó que el Gobierno ecuatoriano entregará datos personales y reconocerá a EE.UU. como país con estándares suficientes de protección de datos, lo que permitiría que información sensible de ciudadanos y empresas sea manejada bajo normas extranjeras.
También, enfatizó que “Ecuador aceptará que los controles sanitarios de Estados Unidos son suficientes, lo que podría facilitar la entrada de productos agrícolas o alimentos sin que el país aplique plenamente sus propias reglas de protección”.
Por su parte, el expresidente Rafael Correa cuestionó dicho acuerdo y encaró al mandatario Daniel Noboa al decirle que: “Has entregado el país a los intereses estadounidenses. Lo que has firmado es estúpido, más aún considerando los gigantescos subsidios agrícolas gringos. Ni siquiera te puedo decir traidor a la Patria, porque la tuya es EE.UU., a la que -por el contrario- estás sirviendo muy bien”.
Por su parte, el excandidato presidencial por la RC, Andrés Arauz, calificó como una catástrofe para la soberanía alimentaria la firma de este acuerdo.
Dijo que Estados Unidos exportará alimentos subsidiados a Ecuador que ya no pueden vender a otros lados, y que pasará lo mismo que con el trigo. “Cuando los arroceros y maiceros se den cuenta de lo que firmó Noboa…”, subrayó Arauz.
Mientras que el exvicecanciller Fernando Yépez manifestó que el Acuerdo de Comercio Recíproco suscrito ayer es un instrumento totalmente asimétrico, en el cual asume 112 obligaciones en distintas materias a cambio de la eliminación para ciertos productos de la ilegal sobretasa arancelaria impuesta por el presidente estadounidense Donald Trump.
“Es un instrumento que consagra el alineamiento de la política comercial y sus temas sensibles con las visiones e intereses del cambio de un condicionado y limitado acceso a ese mercado. Este indigno Acuerdo requiere debate, control constitucional y aprobación legislativa”, enfatizó.
Para el politólogo e internacionalista Bernardo Gortaire, con este acuerdo, Ecuador dejará de aplicar el Sistema Andino de Franja de Precios a los productos agrícolas importados desde Estados Unidos, lo que implica que todos los cultivos y cría de animales quedarán sin protección frente a la enorme capacidad productiva de Estados Unidos.
“El escenario más probable es que esto debilite a los productores locales y gradualmente se desplace el consumo nacional hasta generar dependencia. En paralelo, debilita aún más a la Comunidad Andina”, indicó.
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