En Madrid, una extensa y tensa comparecencia ante los magistrados de la Audiencia Nacional de España, el ciudadano ecuatoriano Wilmer Chavarría, judicialmente identificado como alias ‘Pipo’ y señalado por los informes de inteligencia como el presunto máximo líder de la organización delictiva Los Lobos, formalizó este lunes su rechazo absoluto a ser extraditado a Ecuador. Durante la vista, el procesado argumentó que su entrega al Estado ecuatoriano significaría una ejecución extraoficial debido a su catalogación como objetivo militar dentro del decreto de conflicto armado interno vigente en el país.
A pesar de los alegatos de la defensa de Chavarría, la fiscal española asignada al caso ratificó ante el tribunal que procede la entrega legal del ciudadano a la justicia ecuatoriana. El requerimiento de las autoridades nacionales busca que el sospechoso cumpla una condena pendiente de 16 años de privación de libertad por el asesinato de tres personas, hecho ocurrido el 3 de julio de 2010 durante un violento tiroteo derivado del asalto a una entidad bancaria de la que se sustrajeron 38.000 dólares.
Chavarría basó su estrategia legal en el temor a su integridad física si es recluido en el sistema penitenciario ecuatoriano. «Allí lo que se va a ejecutar es una sentencia de muerte», declaró. En las medidas de seguridad del Ejecutivo actual. «El Gobierno me ha señalado como un líder de una organización que califica como narcoterrorista en un conflicto armado interno, lo que significa que soy un objetivo de muerte», añadió durante el interrogatorio, buscando convencer a los jueces europeos de que en Ecuador no se le garantizarían los derechos fundamentales básicos ni el debido proceso.
Uno de los momentos de mayor peso en la audiencia giró en torno a las investigaciones sobre el magnicidio del periodista y excandidato presidencial Fernando Villavicencio, perpetrado en Quito en agosto de 2023. El pasado 25 de febrero, la Fiscalía ecuatoriana ya había tomado declaración a Chavarría mediante videoconferencia mientras permanecía recluido en el centro penitenciario de Zuera, en Zaragoza.
Al ser consultado por su abogado sobre dichos señalamientos, alias ‘Pipo’ negó rotundamente cualquier nexo con el crimen. «Yo dije la verdad, que no tenía nada que ver con esos hechos y que no he tenido ningún tipo de participación ni directa ni indirectamente», afirmó este lunes.
«Las personas que tuvieron que ver con ese asesinato fueron Daniel Noboa y John Reimberg porque Villavicencio antes de ser político fue periodista y tenía información muy valiosa del presidente, de todas sus compañías y las corrupciones que hay ahí», reiteró considerando que su imputación por este crimen «es un montaje» para conseguir su entrega a Ecuador.
El investigado aseguró ante el tribunal madrileño que su vinculación al caso es un artificio legal de las autoridades ecuatorianas para justificar su traslado forzoso. «Quieren que yo dé una declaración que ellos me redactarán y voy a terminar muerto como los seis testigos que cogieron y torturaron e hicieron firmar un testimonio contra su voluntad», enfatizó, haciendo alusión a los ciudadanos extranjeros implicados en el caso que fueron asesinados dentro de los centros de privación de libertad en 2023, y agregando de forma polémica que «como hicieron con el autor material, al que mataron porque no les interesa que la verdad salga a la luz».
El historial de evasión de Wilmer Chavarría añade complejidad al proceso judicial en Europa. Considerado por las autoridades locales como el cabecilla de la estructura delictiva con mayor presencia en las cárceles del país, el sospechoso logró salir del radar de la Policía Nacional tras fingir su deceso en el año 2022.
Desde Colombia, el procesado se trasladó a Europa utilizando documentación falsa y una identidad adulterada que le permitió radicarse de forma clandestina en la Costa del Sol española. Los reportes policiales revelaron en su momento que, para evitar ser reconocido por los sistemas de biometría internacional, el ciudadano se habría sometido a cerca de siete cirugías estéticas de modificación facial. Su captura se registró finalmente en noviembre de 2025 en la ciudad de Málaga, al sur de España.
