La prevención de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes requiere la participación activa de madres, padres, docentes y cuidadores, quienes deben contribuir a crear entornos seguros, identificar posibles riesgos y actuar ante situaciones que vulneren los derechos de los menores. Así lo advierte Cristina Argüello, psicóloga clínica y especialista en acompañamiento psicosocial y protección infantil, quien señala que el desconocimiento y los tabúes dificultan la prevención y la respuesta frente a estos casos.
La especialista considera fundamental que las familias y las comunidades educativas reciban capacitación para reconocer situaciones de riesgo y responder de manera adecuada. Explica que la violencia sexual puede ocurrir en espacios cercanos, como el hogar, las instituciones educativas y las actividades extracurriculares, por lo que es importante mantener una supervisión adecuada de los menores, especialmente cuando permanecen sin acompañamiento adulto.
Entre los factores que requieren atención también mencionó la exposición de niños y adolescentes a contenidos sexuales en internet. Frente a ello, recomendó que las familias acompañen el uso de dispositivos electrónicos y establezcan medidas de protección acordes con la edad. Además, advirtió que los prejuicios relacionados con la apariencia física o el desarrollo corporal de niñas y adolescentes pueden contribuir a justificar conductas violentas, cuando la responsabilidad nunca debe recaer sobre las víctimas.
Argüello señaló que, ante una posible situación de violencia sexual, es fundamental escuchar y creer al niño, niña o adolescente, sin cuestionar su relato ni responsabilizarlo por lo ocurrido. También recomendó mantener la calma, agradecer que haya contado su experiencia y explicarle que se buscará ayuda para protegerlo, sin prometer guardar el secreto. En los centros educativos, indicó que el personal debe activar los protocolos correspondientes y evitar acciones que expongan o revictimicen a quien comunica los hechos.
Otro aspecto clave es enseñar a niños, niñas y adolescentes a reconocer sus límites, expresar incomodidad y acudir a personas adultas de confianza cuando una situación les preocupe. La especialista recordó que el consentimiento debe respetarse y que aceptar un acercamiento en una ocasión no significa consentir otros posteriores.
Cristina Argüello forma parte de la Fundación Azulado y participa en el programa Mi Escudo, una iniciativa que busca brindar herramientas de protección infantil. Según explicó, durante el año lectivo anterior, el programa trabajó con estudiantes de hasta 14 años en 71 escuelas, con el apoyo de fondos de Grand Challenges Canada.
La especialista enfatizó que la prevención no depende únicamente de enseñar a los menores a identificar situaciones de riesgo, sino también de la responsabilidad de los adultos y las instituciones de garantizar su protección, escuchar sus alertas y activar las medidas necesarias ante una posible vulneración de derechos.
