La recuperación económica de Ecuador frente a un escenario severo del fenómeno de El Niño podría extenderse por más de cinco años, según advirtió María del Pilar Cornejo, oceanógrafa, docente e investigadora de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) y exsecretaria nacional de Gestión de Riesgos. La especialista señaló que las consecuencias del evento climático no se limitarían a los daños materiales, sino que también afectarían a las actividades productivas, comerciales y económicas del país.
Durante un análisis sobre los posibles impactos de El Niño 2026-2027, se plantearon dos escenarios para Ecuador. En una proyección optimista, las pérdidas económicas podrían representar entre el 9 % y el 12 % del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, entre USD 9.600 millones y USD 14.000 millones. En este caso, el proceso de recuperación tomaría entre dos y tres años.
Sin embargo, si el fenómeno alcanza un escenario severo, las pérdidas podrían ubicarse entre el 15 % y el 20 % del PIB, lo que equivaldría a un monto de entre USD 18.000 millones y USD 24.000 millones. Bajo estas condiciones, el país necesitaría más de cinco años para recuperarse de los efectos económicos.
Las estimaciones toman como referencia el impacto del fenómeno de El Niño de 1997-1998, que ocasionó pérdidas aproximadas de USD 2.869 millones en Ecuador, equivalentes al 15 % del PIB de ese año. De ese monto, los sectores productivos concentraron USD 1.515 millones, es decir, el 52,8 % de las afectaciones nacionales. Entre las actividades perjudicadas estuvieron la agricultura, ganadería, pesca, industria, comercio y turismo.
Cornejo explicó que el impacto económico de un evento climático de esta magnitud no se mide únicamente por la infraestructura destruida, sino también por las pérdidas que enfrentan los negocios cuando deben suspender sus operaciones, dejar de producir o interrumpir la comercialización y distribución de sus productos. Estas interrupciones generan ingresos que dejan de percibirse y costos adicionales para mantener las actividades empresariales.
En este contexto, el posible desarrollo de un evento de gran intensidad durante el periodo 2026-2027 representa un riesgo para distintos sectores de la economía ecuatoriana. Las proyecciones expuestas buscan dimensionar las consecuencias que podría enfrentar el país y la importancia de anticiparse a los efectos del fenómeno climático.
