El sector de Nueva Prosperina, en el noroeste de Guayaquil, enfrenta una grave crisis de seguridad, registrando al menos 361 muertes violentas en lo que va del año. Frente a esta situación, las Fuerzas Armadas han reforzado su presencia en la zona desde enero de 2024, luego de que el gobierno declarara el estado de conflicto armado interno en el país.
Durante la jornada del 13 de junio de 2025, militares recorrieron calles casi deshabitadas, donde se evidenció el cierre de locales comerciales y viviendas abandonadas. En este contexto, se establecieron puestos de control en puntos estratégicos, conocidos como “áreas cazadores”, donde se revisan vehículos y personas con el apoyo del sistema CAMEX, utilizado para la detección de armas y explosivos.
También se ejecutan patrullajes conjuntos con la Policía Nacional en sectores conflictivos como La Barraca, Socio Vivienda y El Fortín, con el objetivo de frenar la actividad de bandas delictivas que operan en la zona. Como parte de su estrategia de respaldo a las fuerzas del orden, el presidente Daniel Noboa ha anunciado un indulto presidencial para policías y militares que actúen en esta área, con el propósito de brindarles apoyo legal y operativo frente a la amenaza del crimen organizado.
