En el Pleno de la Asamblea, los gritos y acusaciones persisten entre ADN y el correísmo. Los llamados a «elevar el debate» se multiplican, pero sin resultados significativos.
Discursos fuera de lugar, interrupciones, micrófonos apagados y cierres abruptos. A tres meses de haberse instalado, la calidad del debate sigue siendo una de las mayores deficiencias de la Asamblea Nacional.
Aunque la frase «hay que elevar el debate» se ha vuelto la muletilla de quienes intentan aportar sensatez ante las disputas entre las dos bancadas mayoritarias: Acción Democrática Nacional (ADN) y Revolución Ciudadana (RC).
La pregunta 4 de la consulta popular anunciada por el presidente Daniel Noboa —que se realizaría a mediados de diciembre— plantea reducir el número de asambleístas.
Aunque no se ha especificado el porcentaje, la propuesta supera el 50% de los actuales 151 legisladores. Una de las razones del Ejecutivo es justamente mejorar el debate, que ha decaído.
Aunque no es generalizado, algunos legisladores siguen leyendo completas sus intervenciones en el Pleno. Otros han optado por el silencio y en estos tres meses no se les ha escuchado.
Si algo ha cambiado es la diversidad de voces. Mientras el oficialismo dominó el debate en el primer mes, ahora el correísmo tiene su espacio, aunque no tan amplio como quisiera.
La ‘guerra’ ADN-RC
Gobierno y correísmo aprovechan cualquier oportunidad para atacarse y lanzar acusaciones, especialmente en mociones o proyectos polémicos.
La disputa más reciente ocurrió el 29 de julio, cuando ADN debatió un pedido para que el asambleísta Santiago Díaz, acusado de presunta violación a una menor, renuncie.
Andrés Castillo (ADN) recordó a RC los casos en que personas cercanas a esa agrupación habrían sido señaladas por defender o cometer actos de violación.
Mencionó a Jorge Glas Viejó, padre del exvicepresidente Jorge Glas, y la supuesta «presión» de la exprimera dama Anne Malherbe sobre un juez en el caso El Principito.
Ricardo Patiño intentó responder y fue calificado de «payasito» por Castillo. «Calladito, calladito, don Ricardo. Cualquier queja le recibo por escrito y por valija, pero mandará solo la queja, no mandará nada más», replicó Castillo.
Esto en referencia al escándalo de la valija diplomática con droga durante el tiempo en que Patiño fue canciller en el gobierno de Rafael Correa.
Al día siguiente, Patiño calificó de «errática» la gestión de Niels Olsen como presidente de la Asamblea y criticó que no le dieran espacio para réplica.
Mientras Patiño intentaba exponer, Olsen le pidió enfocarse en el punto del debate: la objeción parcial al proyecto para Dignificar el Trabajo del Hogar.
«Seguramente usted me va a apagar el micrófono», dijo Patiño, y así fue, cuando Olsen aseguró que se le acabó el tiempo y le pidió «elevar el debate».
El enojo de Olsen
La tensión ese 29 de julio llegó a tal punto que tras la intervención de Castillo, Olsen cerró el debate entre reclamos y gritos de la bancada de RC.
Luego Olsen destacó que era un récord haber mantenido 10 semanas de cordura a pesar de «tantas cosas que pasan en el pleno».
Reveló que antes de la sesión sobre el caso Díaz hubo un ‘pacto de no agresión’, porque ambos grupos coincidían en pedir la renuncia del asambleísta, preso preventivamente, pero este acuerdo fue incumplido.
«Vamos al punto»
El 7 de agosto, el debate sobre la reforma parcial a la Constitución para eliminar el financiamiento estatal a partidos políticos prometía ser profundo e interesante.
Aunque algunos asambleístas de ADN y RC presentaron argumentos a favor y en contra, la discusión fue perdiendo fuerza poco a poco.
Esto porque varios usaron los 10 minutos para hablar de otros temas, más o menos importantes, pero alejados de la reforma.
Gitta Andrade (RC), por ejemplo, habló sobre la inseguridad en Los Ríos y la falta de insumos en salud pública.
Cuando Olsen le pidió centrarse, ella respondió señalando a ADN que «muchos de los que están aquí se confunden y marean, porque el hecho de que estén rodeados de un porcentaje mínimo de personas con poder económico, no les hace parte de ellos».
Al final, rechazó quitar el financiamiento estatal, especialmente a partidos pequeños, porque eso limitaría su participación electoral.
Pablo Jurado, aliado de ADN, contó que en un viaje a Chile saludó a Juan de Dios Parra, activista de derechos humanos, y elogió su trabajo.
También recordó la muerte del expresidente Jaime Roldós y el asesinato de Fernando Villavicencio el 9 de agosto de 2023, exigiendo investigación de los autores intelectuales.
Olsen le pidió que se atuviera al tema, y tras reclamos de otros legisladores, Jurado insistió: «estoy yendo al punto».
Casi al final, Jurado contó que en Guayaquil preguntó a un taxista si apoyaba eliminar el financiamiento a partidos y, tras obtener respuesta afirmativa, concluyó que esa es la voluntad popular para impulsar la reforma.
Fuente: cortesía
