La provincia de Loja vive una jornada de intensa protesta en Saraguro, donde comunidades indígenas bloquean vías en rechazo a las políticas del Gobierno de Daniel Noboa. Las manifestaciones son respondidas con la presencia de militares y policías, quienes, según denuncias de los habitantes y organizaciones sociales, utilizan gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, generando alarma entre los residentes, incluidos niños y adultos mayores.
La CONAIE denuncia la militarización de las comunidades de Ilincho Ayllullakta y Chukidel Ayllullakta, compartiendo imágenes que evidencian un convoy militar y policial en la zona. Leonidas Iza, expresidente de la CONAIE, difundió videos mostrando la fuerte presencia de tropas en los accesos a las comunidades y alerta sobre las posibles consecuencias de esta situación.
La tensión aumenta tras el fallecimiento de Rosa Paqui, comunera kichwa saraguro, quien, según la CONAIE, sufrió un paro cardiorrespiratorio por la exposición a los gases lacrimógenos lanzados por la fuerza pública. Este hecho genera indignación entre los habitantes, quienes exigen justicia y el cese de la represión en sus territorios.
Las comunidades continúan bloqueando vías y exigen la derogatoria de medidas que consideran perjudiciales para sus territorios y formas de vida. La situación refleja la persistente desconfianza entre las autoridades y los pueblos indígenas, que sienten que sus demandas no se atienden adecuadamente. Organizaciones de derechos humanos expresan preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza en las protestas y llaman al gobierno a respetar los derechos fundamentales de los manifestantes, garantizando que las fuerzas del orden actúen con proporcionalidad y respeto a la ley.
La situación en Loja forma parte de un conflicto que afecta a varias regiones del país. Las comunidades indígenas intensifican sus movilizaciones en respuesta a políticas gubernamentales que consideran lesivas para sus derechos y territorios, mientras la falta de diálogo efectivo y la criminalización de la protesta exacerban las tensiones y generan un clima de confrontación que pone en riesgo la paz social.
