La resolución, revelada en Truth Social, se produce después de tensiones por investigaciones delicadas y desacuerdos sobre las prioridades en el Departamento de Justicia.
Pam Bondi dejó el cargo de fiscal general de Estados Unidos, según informó el presidente Donald Trump a través de su cuenta de Truth Social. El presidente comunicó en la misma nota que Todd Blanche, fiscal general adjunto, asumirá temporalmente el mando del Departamento de Justicia de Estados Unidos mientras se analizan sucesores permanentes. Trump escribió que Bondi «pronto asumirá un nuevo cargo muy necesario e importante en el sector privado». También dijo que Pam llevó a cabo una labor excepcional al supervisar una represión masiva contra la delincuencia en todo el país, con una disminución drástica de los homicidios hasta su nivel más bajo desde 1900.
Días de deliberaciones internas en la Casa Blanca y una reunión que, como informaron CBS News y CNN, fue “difícil” para ambos bandos precedieron a la destitución. Trump manifestó su descontento por la falta de procesos judiciales contra sus oponentes políticos, un asunto que había estado demandando desde semanas antes, así como por el tratamiento de documentos delicados, incluidos los archivos relacionados con Jeffrey Epstein. Esto fue reportado por fuentes citadas en esos medios.
En ese contexto, Bondi convocó a Washington al fiscal principal de Miami para que revisara el progreso de una investigación acerca de si John Brennan, exdirector de la CIA, había falseado información al Congreso en relación con la intervención rusa en las elecciones de 2016. Según CNN, los fiscales de Miami alertaron que el caso no era sólido, aunque seguían considerando posibles acusaciones. En el Departamento de Justicia, esa convocatoria fue vista como un intento de la fiscal por demostrar que estaba alineada con las prioridades del presidente en una época de mayor presión política.
La Casa Blanca considera nombres para la designación permanente mientras Blanche ocupa el cargo temporalmente. Bondi deja su puesto después de semanas de tensiones, caracterizadas por solicitudes del presidente para que se incrementen las acciones legales contra opositores y por fracasos en los intentos de procesar a personajes como Letitia James, la fiscal de Nueva York, y James Comey, el exdirector del FBI; estos casos fueron rechazados por un juez.
