Durante seis años, Carlos Pérez y Oliva Cuasquer mantuvieron la búsqueda de su hija Carolina, quien desapareció el 9 de febrero de 2020 en Puembo, al nororiente de Quito. La joven estudiaba en la Escuela Politécnica Nacional y vivía junto a su madre en esa parroquia. Tras años de plantones, entrevistas y pedidos a las autoridades, una prueba genética permitió confirmar su identidad.
El 8 de octubre de 2026, los familiares informaron que los restos encontrados en el sector de El Chiche, en Puembo, presentaron una coincidencia genética del 99,99% con el ADN de Oliva Cuasquer. En ese momento, la familia aún esperaba la documentación oficial que respaldara los resultados.
Las calles José Gallardo y Tobar fueron el último lugar donde Carolina fue vista antes de que se perdiera su rastro. Desde entonces, sus padres mantuvieron activa la búsqueda y exigieron que las autoridades continuaran con las investigaciones.
Tras la identificación, la familia inició los trámites para trasladar los restos de Carolina hasta Huaca, en la provincia del Carchi. El Municipio del cantón informó que realizó las gestiones para adquirir un nicho y expresó sus condolencias a sus familiares.
La despedida se realizó en el Santuario de Nuestra Señora de la Purificación, conocido como La Purita. Familiares, amigos y allegados acudieron al templo para acompañar a la familia durante la ceremonia religiosa.
El párroco Carlos Padilla dedicó parte de su mensaje a los padres de Carolina y destacó los años de búsqueda y los esfuerzos realizados para obtener respuestas sobre el paradero de su hija.
Aunque la familia finalmente pudo despedir a Carolina después de seis años, todavía busca esclarecer las circunstancias de su desaparición y muerte. Sus familiares piden que las investigaciones determinen qué ocurrió y establezcan a los posibles responsables.
