Este jueves 8 de octubre se cumplen cuatro meses del asesinato de la activista Mónika Martyna Koniuszek, conocida en Ecuador como Mónika Silva, cuyo cuerpo fue encontrado en su vivienda en Montañita, provincia de Santa Elena.
Silva era de nacionalidad polaca y activista de derechos humanos y fiscalizadora ciudadana radicada en la provincia de Santa Elena.
Desde que fue hallada sin vida el 8 de junio de 2026, hasta la fecha su cuerpo permanece en la morgue de esa localidad. Sus allegados indican que no se han dado a conocer resultados de la investigación y que la repatriación anunciada en septiembre no se concretó.
24 horas después del hallazgo de su cuerpo, desde el Gobierno se habló de un presunto suicidio, cuando aún no había informes periciales concluyentes ni autopsia practicada.
El 9 de septiembre de 2026, Alfonso Ortiz Cobo, secretario ejecutivo de la organización Mochica Sumpa y amigo cercano de Silva, anunció que los restos serían repatriados ese miércoles.
La salida estaba prevista para las 08:00 desde la morgue de Santa Elena, y Ortiz convocó a amigos y allegados a acompañar el momento. Sin embargo, el traslado no se realizó por la ausencia de un documento del Ministerio de Salud y la necesidad de completar trámites legales pendientes.
La fecha se reprogramó oficialmente para el jueves 10 de septiembre, pero, según los allegados, el cuerpo continúa en la morgue.
Antes de ese anuncio, la Fiscalía General del Estado exigía que el poder otorgado por la familia de Silva en Polonia a sus abogados incluyera una palabra específica para autorizar el retiro del cuerpo. Los allegados señalan que ese requisito ya fue subsanado.
A través de redes sociales, personas cercanas a la activista se dirigieron al presidente Daniel Noboa, al ministro del Interior, John Reimberg, y a José Julio Neira para preguntar qué gestiones se requieren para concretar la entrega.
En marzo de 2026, tres meses antes de su muerte, Silva afirmó públicamente que existían planes para atentar contra su vida. Presentó denuncias ante la Fiscalía y comunicó la situación a la Embajada de Polonia antes de ausentarse temporalmente de Montañita. Sus allegados sostienen que no se activaron medidas de protección.
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