Un páramo desértico fue el escenario que se dividió en cuatro y que alberga la historia que Isabela Ponce, periodista del medio digital GK, publicó en febrero del 2020 acerca de cuatro mujeres que llevan agua a sus cultivos, combatiendo la adversidad climática para poder producir; Las mujeres que le ganaron al desierto se convirtió en la Mejor historia o investigación periodística de los premios Ortega y Gasset en su edición número 38.
Así como esas mujeres que siembran, riegan y cosechan, Isabela Ponce sembró, regó y ahora cosecha reconocimiento por su trabajo periodístico. “La historia llegó a mí por mi amiga y talentosísima fotógrafa Ana María Buitrón, quien había conocido a dos de ellas. Cuando me contó que las había conocido, juntas decidimos armar un proyecto para aplicar a un fondo para cubrir el cambio climático en América Latina. Y cuando ganamos ese fondo nos propusimos explicar el cambio climático desde las historias de vida de estas cuatro mujeres. Me motivó poder contar la fortaleza de las mujeres rurales, cuyo trabajo pocas veces es reconocido”.
Para el cambio climático del Centro ODS de la Universidad de Los Andes, de Colombia”, cuenta la comunicadora, y explica que Las mujeres que le ganaron al desierto es parte de un proyecto multimedia que tiene fotos, videos, gifs, fotoaudios. Apunta que “el proyecto se llama igual: Las mujeres que le ganaron al desierto y con diferentes formatos narran las historias de cuatro mujeres campesinas que se adaptan al cambio climático en el desierto de Jubones; entonces lo que hace el proyecto es narrarlo en diferentes formatos”.
Ponce expresa su contento por recibir el premio, ya que le “encantó” reportear la historia, además de poder plasmar la labor de esas “poderosas mujeres”. Recolectar esa información fue un proceso de siete días. De Quito a Cuenca en avión, de Cuenca a Santa Isabel en camioneta; esta última locación la usaron de base y todos los días salían a las 06:00 hacia las comunidades donde viven Blanca Atre, Adriana Tapia, Daisy Dota y Mélida Romero, las protagonistas. “(…) salíamos de la carretera y teníamos que adentrarnos en estas enormes y secas montañas que están en Jubones y luego había un momento que solo había café y mucho polvo… terminábamos las jornadas agotadas (…)”, cuenta también refiriéndose a Ana María Buitrón, encargada de las “increíbles” fotografías y videos.
Cada una de las mujeres que plasma el reportaje vive a cuatro horas de la otra, así lo menciona la periodista en el texto que atrapa al lector por las claras descripciones del paisaje y los detalles mencionados como las “uñas sucias” de una de ellas, lo que refleja el trabajo que realizan y sumerge a la audiencia en un realismo interesante y fluido.
Distintas historias y locaciones, uno de los desafíos para Isabela Ponce fue encontrar una estructura para su texto, sin embargo, lo logró respetando la individualidad de cada una, pero aferrándose al punto en común: que tienen estrategias propias para llevar agua a sus cultivos. Logra destacar la tenacidad del trabajo, además de la intuición precisa que poseen para desarrollar métodos que sirvan a sus propósitos.
“Es realmente admirable conocer de cerca el trabajo de mujeres que hacen cosas increíbles y que no saben que lo están haciendo, ellas no solo están llevando agua para los cultivos y mantener a sus familias, sino para alimentar a cientos de personas. Su trabajo es crucial para los ecuatorianos, pero sus historias son muy anónimas siempre”.
Isabela Ponce es licenciada en Periodismo de la Universidad Casa Grande, también estudió un masterado en Antropología, medioambiente y desarrollo en la University College London. La profesional es la cofundadora de GK, el medio digital en donde fue publicada su pieza periodística.
Fue cofundado hace casi una década por José María León e Isabela Ponce. Su contenido se enfoca mayoritariamente en medio ambiente, transparencia y género; actualmente son 21 personas que colaboran en el medio independiente.
José María León dice que “nadie escribe pensando en los premios, sin embargo es un reconocimiento al trabajo bien hecho”. Y agrega: “Es un reconocimiento a que el periodismo está en ese largo aliento, en dedicarle tiempo, recordándonos que este es el oficio de escuchar y no de hablar”. Resalta que como medio, haber obtenido el premio la Mejor historia o investigación periodística de los premios Ortega y Gasset 2021 reivindica el error del periodismo actual; en sus palabras: “(…) la parlafernalia contemporánea de las redes sociales”.
